Las relaciones entre caseros e inquilinos pueden llegar a ser bastante más complicadas de lo que sería recomendable para nuestra salud mental. Desperfectos en la ducha, vecinos ruidosos o cuotas retrasadas pueden ser solo algunos de los motivos de discordia… pero, en ocasiones, pasan cosas que nos dejan con el culo torcido.

Y es que la historia de Chris Robarge de Massachusetts, Estados Unidos, parece sacada de una película de Josh Boone, pero lo cierto es que es tan real como la vida misma. Él tenía una relación bastante buena con su casero, pero lo que no se esperaba era recibir por su parte el generoso regalo que acabó recibiendo.

Robarge, una buena mañana, recibió una carta con un cheque por valor de 2.500 dólares junto a una explicación que el afortunado ha compartido en su Facebook:

“Recientemente, un excasero me preguntó por mi dirección actual. Esta persona me alquiló un espacio en su casa, que fue el primer lugar al que llamé hogar cuando tuve que dejar mi casa tras divorciarme. Pagué una cantidad de dinero por mi alojamiento y disfruté realmente de mi tiempo allí y, como con cualquier alquiler, pensé que eso era todo”, contaba en su publicación.

“Ayer recibí esto por correo. Era una carta de esa persona, informándome de que habían vendido su casa y que me pagaba a mí y a cada inquilino que habían tenido por lo que contribuimos a las ganancias que obtuvieron al vender la casa”, reconocía Robarge, abrumado por el generoso acto de su anterior casero.

Y es que la carta era toda una declaración de intenciones: “Como inquilino de la propiedad, parte del alquiler que pagabas cada mes contribuía a cancelar mi hipoteca. Creo firmemente que la tradición capitalista de retener ese dinero después de la venta de una propiedad es explotadora y antiética en una sociedad justa”, y, por todo esto, quiso compensarlo: “quería devolverte la parte del alquiler que pagaste”, añade.



El casero realizó la siguiente operación: sumó el capital pagado cada mes que el inquilino vivió en la casa, luego lo dividió entre los que estaban viviendo en ese preciso momento allí y, a esto, le agregó un 40%, que era el valor que había aumentado la casa desde el momento que la compró.

“¡Aunque no es mucho, es tuyo! Fue una gran casa y me alegro de haberla compartido contigo”, concluye el amable y bienintencionado casero.

Surprised Well Done GIF by NBC

Robarge no podría estar más contento con esta situación y señala que actos de generosidad como estos son los que deberían regir el mundo: “Hay personas que hablan sobre sus valores y personas que viven según ellos”.

La publicación ha sido todo un éxito en la red social de Mark Zuckerberg y Robarge ha decidido hacer él también su pequeño acto de buena voluntad: utilizará 500 dólares del dinero recibido para arreglar su coche y, el resto, lo donará a diversas organizaciones sin ánimo de lucro.

A vosotros, ¿Qué os ha parecido todo esto? ¿Alguna vez os ha pasado algo parecido? 

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Fuente: La Vanguardia.