Relacionarse con otras personas es complicado de por sí, ya que todas y todos venimos cargadxs con una mochila de vivencias, experiencias (buenas y malas), miedos y formas de hacer muy distintas. Este es uno de los motivos por los que chocamos tantas veces con las personas de nuestro alrededor. Si lo que tú más necesitas en este momento es lo que menos necesita la persona que tienes al lado, puede desencadenarse un grave problema. Pero… ¡adivina! Si no os lo decís, nunca lo sabréis. Y no solo eso: seguramente un malentendido o un desencuentro así pueda llevaros incluso a cortar la relación sin haber hablado previamente.

Indicar a los que te rodean qué necesidades tienes, qué te molesta y por qué, es una de las cosas más difíciles a la hora de relacionarnos con otras personas. Nos han enseñado a guardarnos ese tipo de emociones para adentro, pero sobre todo nos han enseñado a sentirnos atacados/as y ofendidos/as cuando alguien nos expone qué necesita de nosotrxs o cómo se siente con algo que hemos hecho mal. Para ponerle remedio habría que empezar a trabajar la ‘asertividad’, definida como la habilidad de expresar nuestros deseos y necesidades de una forma sincera, directa y adecuada (sin atentar contra los demás).

También cabe recordar que lo contrario a la asertividad es la pasivo-agresividad. Somos pasivo-agresivos/as cuando no estamos diciendo con claridad que algo no nos gusta o no nos ha hecho sentir bien, pero a la vez ironizamos al respecto y lo dejamos caer con la intención de hacer sentir mal a la otra persona. ¿Te suena de algo? Pues apunta estos cuatro pasos para intentar mejorar en este aspecto, verás como tus relaciones personales empiezan a mejorar poco a poco:

1Reflexiona e identifica

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A veces, lo más complicado es saber qué estamos sintiendo exactamente o por qué nos estamos sintiendo mal por algo. Esto también se trabaja. Tal y como aconsejan en Código Nuevo, «cuando sientas una sensación que no te gusta, párate a pensar qué es lo que la ha desencadenado para poder identificarla y actuar luego en consecuencia». A veces podemos estar más susceptibles, otras menos, pero tus emociones siempre tienen validez y son reales.

2Define y etiqueta

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Este es un paso importante. Antes de comunicarle a otra persona tus necesidades, deberías ponerles nombre para que queden claras. Si necesitas espacio, por ejemplo (algo bastante típico en algunas relaciones), piensa en el por qué y, en la medida de lo posible, en el cuánto y en el cómo: ¿te estás sintiendo agobiado/a por algo en específico? ¿espacio para ti significa que no vas a responder por whatsapp? ¿que no te apetece, de momento, quedar en persona? Hazte algunas preguntas e intenta responderlas. De esta manera, también podrás responderlas cuando te las haga la otra persona.

3Comunica asertivamente

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Aquí llega, quizás, el momento más incómodo. Pero, como ya te habrás podido imaginar, las relaciones sanas conllevan conversaciones incómodas (que no por ello violentas o agresivas, en ningún caso). Este es el paso en el que hay que poner en practica la mencionada ‘asertividad’: explícale claramente a esa persona qué se te ha estado pasando por la cabeza. Es cierto que la reacción de la otra persona, por muy bien que lo hayas hecho tú, puede ser negativa: como decimos, estamos acostumbrados/as a sentirnos atacados/as y a intentar defendernos, aunque no nos hayan atacado. Pero tú, al menos, puedes tener la conciencia tranquila.



4Llega a acuerdos

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El ejemplo que ponen en Código Nuevo es bastante ilustrativo: «A tu madre le gusta comer los domingos porque es tradición, pero tú curras mucho toda la semana y ese día te gusta desconectar y no ver a nadie. Podrías explicarle cómo te sientes y proponerle un plan alternativo. Tal vez, merendar el sábado o comer el viernes. Encontrad un punto intermedio que os vaya bien a todos. Y, de vez en cuando, dale el gusto, pero respeta tus límites».

Si no sabes hacerlo solo/a, algo completamente normal y lógico, siempre puedes buscar una terapia psicológica que te ayude a saber cuáles son tus límites y a establecerlos. ¿Qué estrategias tenéis vosotros/as?

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