Todas y todos hemos utilizado Facebook alguna vez para chafardear las vidas de personas con las que ya no hablamos, vemos ni nos llevamos desde hace años. ‘Stalkear’ es una de las prácticas más comunes en las redes: ¿mi antigua compañera de colegio se ha quedado embarazada? ¿mi ex está viviendo en el extranjero? ¿mi jefe está casado? Son asuntos que a muchos y a muchas les interesan y entretienen, aunque ni siquiera se atrevan a escribirle a esa persona para alegrarse por cómo le pueden estar yendo de bien las cosas.

Fbi Stalking GIF by RTL

La historia de hoy empezó exactamente así. Dos amigas pasaron años sin hablarse, pero aun así se tenían mutuamente en la lista de contactos de Facebook. Un buen día, una de ellas decidió escribirle a la otra… hasta aquí, todo normal. Sin embargo, el motivo del mensaje nos ha dejado completamente shockeados: quería que amadrinara a su hija.

Un favor demasiado caro

Efectivamente, este no es un favor cualquiera. Así que no podemos evitar preguntarnos… ¿Por qué le pidió la protagonista de la historia, llamada Damaris, tal cosa a su antigua amiga? Al parecer, la había estado espiando y había visto que la vida no le iba nada mal: «Yo he visto por tus historias y todo que tú y tu novio están muy bien. Que ya se casaron, que están estables y hasta tienen casa propia», escribió de primeras.

La mujer pretendía hacer una fiesta para su hija Kate, así que pensó en su conocida Yoana para que corriera con los gastos económicos. Imaginamos que, antes de responderle, su interlocutora tuvo que reponerse del asombro: «O sea, ¿tú quieres que Mich y yo paguemos la fiesta del bautizo?», a lo que Damaris responde, con excesiva confianza: «Sí, nena». Ante tal desfachatez, Yoana intenta cortar la conversación con un mensaje cordial, explicándole a Damaris que una fiesta de bautizo es algo muy importante y que su hija debería tener unos padrinos cercanos, pues ellas hace años que no se hablan y ni siquiera viven en la misma ciudad, según comentan en esta web.

Probando estrategias

Viendo que está a punto de perder su oportunidad de oro, Damaris intenta despertar un poco de compasión a su ex compañera, contándole que el año pasado ya bautizaron a su hija pero no pudieron hacerle la fiesta por culpa de la pandemia. Además, añade que su hermano y su cuñada, las verdaderas padrinas de la niña, no pueden hacerse cargo de los gastos porque están en paro y esperando a una criatura.





 

El final de la historia

Esto, obviamente, no convence a Yoana, que insiste en que se siente halagada ante tal petición pero que no accederá a ser madrina de Kate junto a su marido Mich. Damaris no se rinde y le asegura que, si no quiere conocer a su ahijada, solo tiene que pagar la fiesta… pues además ella ya lo tiene todo preparado y escogido (incluyendo el vestido de la niña). Lo cierto es que la mujer hace gala de una gran habilidad para el convencimiento, pero Yoana no cae en sus redes. 

 

Finalmente, al ver que no habrá manera de lograro, Damaris empieza a molestarse. Le dice que hoy en día ese es el funcionamiento de los bautizos e incluso la acusa de egoísta. Obviamente, Yoana se lo toma ya a cachondeo y para concluir le escribe «¡Qué bárbara!». Vosotros/as… ¿Qué hubieseis dicho o hecho en su lugar?

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