El sector de la hostelería ha sido uno de lo más afectados por el tema de la pandemia. Cuando todo se cerró por completo, los bares y restaurantes de nuestro país (y los de casi todo el mundo), tuvieron que echar el cierre. La única opción que tenían era, si les era posible, realizar servicios de comida a domicilio… y poco más.

Con la vuelta a la ‘normalidad’, tampoco es que la cosa mejorase demasiado: las restricciones de comensales y horarios no ha acabado de permitir que la restauración vuelva a algo parecido a la normalidad que tenía antes de la pandemia.

Y es que este sector siempre ha pecado de una cierta precariedad, sobre todo en lo que a los trabajadores se refiere. Trabajar de camarero o cocinero en nuestro país puede suponer que, en muchos casos, trabajar en condiciones laborales muy precarias que rozan la ilegalidad…. y hoy os traemos un ejemplo de ello.

Aquí ya os hemos contado en muchas ocasiones algunos de los abusos sistemáticos que sufren algunos de los empleados de este sector. Si miramos algunas de las ofertas que podemos encontrar en portales de trabajo, lo más probable es que acabemos llorando y tirándonos de los pelos.

Ofertas que rozan la esclavitud

En el caso de hoy, como veréis a continuación, el empleador vuelve a caminar sobre esa fina línea que separa el trabajo remunerado y la esclavitud, supuestamente abolida hace siglos pero que, por lo visto, sigue presente en algunos sectores de nuestra sociedad.

La oferta, compartida por el perfil de Twitter @soycamarero no deja lugar a la imaginación: se trata de una oferta laboral en la que, prácticamente, el empleado tiene que pagar para trabajar:



Por lo que se puede apreciar en la conversación, al aspirante a camarero le pasaron la oferta y, con toda la buena intención del mundo, preguntó por la misma… y la respuesta que recibió debería llevarse directamente a un tribunal de Derechos Humanos:

«Las condiciones son 12 h/6 días a la semana 500€ al mes y tú te tienes que dar de alta como autónomo y las propinas a medias, ¿cuándo podrías empezar?»; una auténtica locura. El aspirante al puesto, suponemos que pensando que se trataba de una confusión, pregunta por el tema de las 12 horas al día… y la respuesta no podría ser más indignante: «sí, media jornada, sin horas extra». De locos.

Evidentemente, el demandante de empleo acabó por rechazar la oferta, pero lo más triste de todo esto es que, probablemente, una persona que esté desesperada por encontrar trabajo puede llegar a aceptar algo así de inhumano. Lo importante con este tipo de prácticas es denunciarlas para que, dentro de lo posible, no se perpetúen.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? ¿Alguna vez habéis visto una oferta así de desquiciante?

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Fuente: Twitter.