Si decimos ‘terapia de pareja’… ¿Qué imagen se os viene a la cabeza? Probablemente la de un matrimonio con hijos sumido en la rutina o en las discusiones constantes. La terapia de pareja parece algo adecuado únicamente para personas que llevan por lo menos 20 años de relación y que se relacionan de esta manera, pero no es así. Cualquier relación puede necesitar la ayuda de un/a profesional en algún momento. Y, al igual que estamos intentando normalizar el hecho de ir a terapia individual a cualquier edad, quizás deberíamos empezar a mirar este tipo de terapias de otra forma.

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De hecho, el problema no es ir pronto a la terapia de pareja, sino ir muy tarde, cuando la relación ya está deteriorada. Si tenéis claro que os queréis, deseáis mantener esa relación y necesitáis ayuda externa: no pasa nada. No tiene por qué ocurrir algo sumamente grave para planteároslo como opción.

¿En qué momento ir?

Pero… ¿En qué punto de la relación es adecuado ir a terapia de pareja? Según Carme Sánchez Martín, psicóloga, sexóloga clínica y codirectora de l’Institut de Sexologia de Barcelona, los dos primeros años son bastante claves para detectar problemas: «Con el tiempo, las parejas (…) se desgastan, empiezan los problemas… Pero sí es cierto que se pueden encontrar predictores de fracaso en los dos primeros años dos años de relación. Muchas veces, los dos primeros años nos dan algunos perfiles y nos muestran la carencia de determinadas habilidades o de determinados posicionamientos muy rígidos de algunos de los miembros de la pareja. Esto puede provocar que, a la larga, haya más probabilidades de padecer problemas en la relación».

Lo malo es que a veces no percibimos esos problemas hasta que nos explotan en la cara. Así que, quizás, podamos estar más atentxs si sabemos qué tipo de conflictos son los más comunes en los inicios de las relaciones: «generalmente suelen ser problemas de comunicación, falta de habilidad para resolver conflictos y, en muchas ocasiones, la incapacidad o la manera diferente de adaptarse a nuevos acontecimientos«, cuenta la especialista.

Los conflictos más comunes

«Los problemas que se tratan se llaman, por lo general, ‘controles de desajuste’. Muchas veces giran alrededor de eso que dicen algunas parejas: que una persona se entrega más que otra. Los conflictos están sobre esa equidad y reciprocidad. La persona espera que su pareja dé lo mismo que ella misma está dando«, añade Sánchez Martín. Según la experta, «muchas veces el problema principal reside en la comunicación porque se trata de una comunicación disfuncional. Esto es lo que más se ve en las consultas. Es la falta o la mala manera de gestionar la comunicación lo que genera muchos problemas y, por tanto, intentamos dar herramientas comunicativas también llamadas negociación».

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Otro gran problema son los llamados «fenómenos cognitivos». Carmen Sánchez Martín asegura que «estos son, por ejemplo las suposiciones, entran en el discurso ‘yo pensaba que…’, lo cual demuestra que la persona supone algo sin saber exactamente si su pareja podrá encajar ahí. Otro de estos fenómenos es, a veces, la llamada atención selectiva y uno de los más comunes son las expectativas (esperamos demasiado de la otra persona). Al final hay que tener en cuenta una cosa: quizás ahora le estamos pidiendo demasiado a la pareja, queremos que sea una relación de amistad, una relación pasional, también que la persona esté ahí como paño de lágrimas y que, además, nos comprenda en temas laborales, que sea buena madre o buen padre…. Las expectativas, a veces, son muy, muy altas«.

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Por último, hay que tener claras tres cosas: que no es bueno forzar a nadie a ir a terapia, que a veces es necesario también ir a terapia por separado y que las relaciones de maltrato no se solucionan yendo a terapia de pareja, aunque esta pueda ser una manera de que alguien externo lo detecte.

Y vosotrxs, ¿lo habéis probado alguna vez? ¿Qué pensáis de ellas?

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Fuente: Código Nuevo