La mayoría de los que estamos leyendo esto, muy probablemente, tengamos la idea de que, si nos tocase la lotería, la vida nos cambiaría por completo y, probablemente, nunca más tendríamos que volver a trabajar. Esto podría ser más o menos cierto… siempre y cuando no nos ‘fundimos’ todo el dinero de la noche a la mañana, justamente como hicieron los protagonistas de nuestra historia de hoy.

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Ellos se ganaron la lotería e hicieron lo que muchos haríamos: comprarnos la casa de nuestros sueños, hacer viajes exóticos, comprarnos coches de alta gama y, básicamente, cumplir casi cualquier deseo que se nos venga a la cabeza.

Una fortuna de infortunios

190 millones de euros pueden dar para esto y mucho más… pero para eso hay que administrarlos bien, porque el despilfarre nunca se ha llevado muy bien con el no morirse de hambre… y sino, que se lo digan a Adrian y Gillian Bayford. Esta pareja se ganó esa fortuna en 2012 y, actualmente, están completamente arruinados.

Hace 9 años saltaba la noticia: una pareja de británicos se llevaba el bote de casi dos millones del Euromillones. Ambos, que estaban felizmente casados por aquel entonces, celebraron aquella victoria como cabría esperar: alegría, jolgorio y euforia; sus vidas acababan de cambiar para siempre. Pero no.

Todo empezó a torcerse

Se convirtieron en millonarios de la noche a la mañana y, con el dinero, llegó el desenfreno: empezaron a donar dinero a diestro y siniestro, a comprar cosas de lujo, como coches, casas y viajes, y se pusieron a buscar en qué invertir su fortuna.

No había pasado un año desde que les tocara la lotería cuando ya se estaban separando: cada uno había conseguido una pareja nueva y ya no se soportaban. Gilian, por su parte, dejó su trabajo e intentó abrirse camino como inversora, pero lo cierto es que no tuvo mucha suerte. Pasaron los años y acabó casada con un estafador y fue detenida por agredir a un examante; casi nada.



Adrian, que tampoco se estuvo tranquilo, siguió con su trabajo y, en 2017, contrajo matrimonio con una mujer 16 años más joven que él. La felicidad no le duró mucho y, al poco tiempo, ella se fugó con varios cientos de miles de dólares y otras propiedades del ‘afortunado’ ganador de la lotería. ¿Qué otra genialidad hizo? Pues comprarse 38 casas de golpe para alquilarlas… y todavía arrastra las deudas de esa ‘jugada maestra’.

En la actualidad, Adrian está intentando vender su mansión, valorada en unos 7 millones de euros… pero lo cierto es que no ha tenido suerte y, como no tiene dinero para el mantenimiento, la casa se ha deteriorado mucho.

En resumidas cuentas: la pareja ya no tiene prácticamente nada de los 190 millones de euros que ganó, y solo arrastran deudas, traiciones y órdenes de alejamiento; un auténtico desastre.

Si pensamos en una persona que se ha llevado un premio recientemente, solo nos viene a la cabeza nuestro querido Pablo:

A vosotros, ¿Qué os ha parecido todo esto? ¿Qué haríais si os cayese esa cantidad de dinero de golpe? 

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Fuente: La Vanguardia.