Si alguna vez te has preguntado cómo sobrevivir en un naufragio… hoy quizás obtengas alguna respuesta gracias a la historia de un hombre estadounidense de 32 años llamado Steve Callahan. Esta persona pasó nada más y nada menos que 76 días en una balsa inflable a la deriva hasta que logró encontrar tierra firme. La pregunta es… ¿Cómo consiguió sobrevivir?

Según la BBC, el arquitecto y marinero naval salió en un barco construido por él mismo desde las Islas Canarias. Su objetivo era llegar hasta la isla de Antigua (en el Caribe). Sin duda alguna, se trataba de un viaje arriesgado, ya que para ello tenía que cruzar buena parte del vasto Océano Atlántico.

No era una locura pensar que alguna inclemencia del tiempo pudiera estropear las cosas. Aun así, Steve tentó a la suerte… y fracasó (o no, según como quiera verse). Una tormenta lo pilló por sorpresa y destrozó el barco en el que viajaba, así que tuvo que recurrir a un bote salvavidas.

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De repente estaba solo en mitad del océano con las pocas cosas que pudo rescatar del barco. «¿Y ahora qué? Las reglas de la vida cotidiana ya no existen. Es una sensación abrumadora. Y sabes que muchas personas sobreviven al impacto inicial, lidian con la primera amenaza en una crisis, pero mueren después», explicó el hombre a la BBC.

Por mucho que Steve tuviera experiencia navegando, aquella era una situación extrema. Y, como cualquier situación extrema, puede que acabe atemorizándote y desesperanzándote. «Había una parte de mí totalmente aterrorizada (…) Pero la otra parte, acostumbrada a afrontar situaciones en el mar, decía: ‘cállate'», contaba.

Trucos de supervivencia en el mar

Los peligros estaban al acecho. Protegerse del sol durante el día sin tener sombra y mantener el calor por la noche, por ejemplo, fueron de los mayores desafíos que Steve debió enfrentar, «sobre todo porque estaba mojado la mitad del tiempo y hacía viento», según relataba. El precio que podía llegar a pagar era morir de hipotermia al caer el sol.

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Otros de los inconvenientes con los que se encontró fueron la sed y el hambre. Por suerte, tenía un purificador de agua de mar que la transformaba en potable y gracias al cual podía beber medio litro al día después de aprender a usarlo. Por otro lado, los peces se acercaban a su bote, así que pudo comerse a alguno que pescaba. Aun así, cuenta que perdió un tercio de su peso, casi todo de la parte inferior de cuerpo.

Para orientarse creó una herramienta rudimentaria gracias a sus habilidades como marinero, con la que pudo saber cuál era su posición a partir de la Estrella Polar. Debió de darle esperanzas ver que, gracias a la corriente marina, se estaba acercando lentamente al Caribe. «No hay mayor sentimiento que estar en un lugar donde el pasado o el futuro ni significan nada, donde estás totalmente concentrado en el ahora», dijo el hombre.

Efectivamente, Steve estaba más lejos de la humanidad que un astronauta orbitando el planeta, pero afortunadamente encontró tierra firme antes de rendirse (su balsa había sufrido previamente un daño que tardó 3 días en arreglar). El marinero dio con el Archipiélago de Guadalupe, en el Caribe, a los 76 días de estar perdido en medio del mar.

Fue gracias a los peces que se acercaban a su balsa que Steve logró salvarse. Estos atraían a las gaviotas, que fueron avistadas por otros pescadores que decidieron acercarse a la balsa y llevarlo hasta la costa. Esta historia empezó a finales de enero de 1982. Cuando Callahan volvió a Estados Unidos escribió el libro ‘A la deriva’ y trabajó en la realización de la película ‘La vida de Pi’.

«Me mostró tantos caminos y tantas cosas sobre mí que nunca sabría. Especialmente que podemos ser mucho más fuertes y resistentes de lo que uno piensa. Estoy muy agradecido por la experiencia ¡pero fue un infierno!», concluía. ¿Conocías esta historia al más puro estilo ‘El náufrago’? ¿Crees que tú hubieras sido capaz de sobrevivir?

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Fuente: Upsocl.com