‘El jefe infiltrado’ es uno de los programas más polémicos de la televisión. Su funcionamiento, a priori, es de lo más simple: el jefe de una empresa se infiltra como un falso empleado en uno de sus establecimientos y, así, poder ver aquello que, normalmente, no ve. Y esto, como os podréis imaginar, genera situaciones de lo más dispares.

La Sexta ha estrenado recientemente la tercera temporada de este programa de telerrealidad y, como veréis a continuación, ya hemos podido ver la primera ‘liada’… y es que, en realidad, es lo único por lo que la mayoría de nosotros ve este tipo de programas, para qué nos vamos a engañar.

En el primer capítulo conocimos a Israel Lamparero, director de marketing y de expansión de ‘Spagnolo’, una empresa de referencia en el mundo de la moda caracterizada por su implementación de los colores de la bandera española.

Israel forma parte de esta empresa familiar, que tiene como principios los atributos de alegría, colorido y patriotismo, y, gracias a su experiencia como falso trabajador, ha podido comprobar todas las ‘deficiencias’ de su sistema… y otra cosilla que nadie se esperaba (y que podría haberle costado un fuerte golpe a la reputación de la firma).

Un giro republicano inesperado

La cuestión es que la empresa está yendo muy bien y están abriendo tiendas por todo el país, pero Israel cree que la cosa podría ir mejor y, por eso, ha querido comprobar cómo va todo entre bastidores.

El jefe se infiltró como Quini, quien presenta un perfil muy alejado del ‘clásico’ que suele buscar la marca, pero que servirá para grabar la promoción de una supuesta línea de la marca llamada Spagnolo Republik… la cuestión es que esta ficción casi se hace realidad.

Y es que Quini, en una de sus primeras inspecciones, descubrió que un error de impresión había convertido varias prendas de la marca en todo un símbolo republicano, cambiando el amarillo de la zona inferior de la bandera por un lila.



Un error incompatible con la marca

Los productos de esta marca se caracterizan por tener la bandera de España bordada en todas sus piezas… y, en este sentido, la bandera republicana podría suponer un problema.

Quini, al detectar el problema, tuvo que inventarse una excusa para poder llamar a su hermano, encargado de la logística, y poner solución a esto ya que, de llegar al mercado, estas piezas defectuosas podrían ser un auténtico dolor de cabeza.

También pudimos ver que la logística del almacén no es la más optima del mundo y que, de hecho, habían empleados más perdidos que el propio Quini/Israel, que apenas llevaba un día trabajando en la empresa.

También pudimos ver cómo una de las empleadas de atención al público tenía unos serios problemas de ‘rigidez’, provocando incluso que uno de los clientes le pidiese una hoja de reclamación. Pero es que, después de lo visto con el ‘error’ de la bandera republicana, todo esto queda en un segundo plano (al menos en lo que a anécdota se refiere).

A vosotros, ¿Qué os ha parecido todo esto? ¿Os gustaría comprar ese ‘nuevo’ diseño de esta marca? 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La Sexta.