Las alergias más comunes están a la orden del día y todo el mundo las conoce. Al polen, al polvo, a ciertos alimentos… Sin embargo, existen infinidad de alergias extrañas y desconocidas para gran parte de la población, y algunas son realmente limitantes y complicadas de llevar. Es el caso de Tessa Hansen-Smith, una estudiante californiana de 23 años que fue diagnosticada de urticaria acuagénica cuando tenía 10 años. Esta enfermedad rara e incurable no le permite ducharse, llorar ni sudar, ya que estas acciones tan simples para la mayoría de personas pueden provocarle fiebre, migraña y erupciones cutáneas.

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La familia de la joven se dio cuenta de esta dolencia cuando Tessa tenía ocho años y empezó a sufrir erupciones tras la hora del baño. Al principio pensaron que podía ser cosa de algún jabón, pero finalmente descubrieron que se trataba de alergia al agua. Ahora, en su instagram (@livingwaterless), seguido por más de 87.800 personas, se dedica a acercar esta realidad a la gente para concienciar y visibilizar sobre un problema realmente debilitante -aunque también habla de otros igualmente graves como la ansiedad y la depresión.

A finales del año pasado, explicaba con detalle en una de sus publicaciones qué puede pasarle un día cualquiera realizando una actividad sencilla:

«A veces me pregunto por qué mi cuerpo siempre está tan agotado, pero luego recuerdo que mi cuerpo está constantemente luchando. Estaba ordenando un poco mi habitación y la calefacción de mi casa estaba encendida, así que comencé a sudar levemente. Cinco minutos después y aquí estamos. Mi pecho, mi estómago, mis hombros, mis brazos y mis antebrazos estaban en llamas»

Las erupciones de este tipo le duran más de una hora, a pesar de que toma medicamentos todos los días. Quienes las padecen, sufren un dolor o una insoportable quemazón que les deja agotados/as. En el caso de Tessa, además de fatiga muscular, también puede provocarle náuseas. Beber agua o comer algún alimento como fruta o verdura llega incluso a causarle cortes en la lengua. Según El Mundo, en España hay cerca de 40 casos de esta enfermedad. En el mundo afecta a una de cada 230 millones de personas.

«Con frecuencia me recuerdan que no hay cura para la urticaria acuagénica y que nunca estaré mejor, lo que es algo difícil de escuchar a veces», explica Tesla. La joven afirma también que no dejará que su alergia condicione el resto de su vida, aunque incluso tiene que ser transportada por su campus en la universidad para no presentarse en clase con fiebre, migraña y erupciones que no le permiten concentrarse. «Si soy capaz de ver a mis amigos y seres queridos sin tener que irme pronto por sentirme enferma o de llegar a todas mis clases en un díalo veo como una victoria«.

Como ella, otras jóvenes han relatado sus experiencias con esta alergia tan extraña. La estadounidense Alexandra Allen la padece desde los 12 años y no pudo llegar a ser bióloga marina, ya que al entrar en contacto con el líquido, siente como si se sumergiera en un tanque de ácido. Ashleigh Moris no puede tomar baños de más de un minuto, ya que entonces no puede salir de casa en las siguientes dos horas. La británica Rachel Warwick, por su parte, no puede llorar porque al hacerlo se le hincha de inmediato la cara. Tampoco puede beber agua sin que le escueza la garganta durante horas, y al igual que Tesla siente como si hubiese corrido una maratón tras sufrir esas reacciones.

¿Conoces alguna otra alergia extraña que creas que debe visibilizarse? ¿Cuál?

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