Un perro policía especializado en la detección de drogas visitó el plató de ‘La Resistencia’ y se lio. Esa es la noticia. El animal entró al programa y, en pocos minutos, ya tenía fichada a una chica del público que tardará un tiempo en olvidar el incómodo momento que pasó y que quedó registrado en nuestra televisiones.

El invitado de la noche era el actor malagueño Javier Castillo, pero la sorpresa de la noche la dio Orca, un pastor belga que visitó el programa para demostrar su gran capacidad de detectar drogas con su olfato, entrenado por una empresa privada de adiestramiento.

Jorge Ponce, el artífice de todo esto, advirtió al público de que, si alguien llevaba algo de droga encima, estaba a tiempo de irse antes de que entrase el animal: «¿Alguien se quiere ir…? En serio, no pasa nada», insistió el colaborador ante la risa nerviosa del público.

«Hay gente que se mira os unos a los otros. Si pilla a alguien, os prometo que le pixelamos la cara. Si alguien lleva alguna droga le pixelamos la cara. Lo digo porque he visto a gente ya sacándose cosas de los bolsillos y tirándolas al suelo», bromeaba Jorge justo antes de dar paso al perro.

El animal empezó a pasearse por toda la zona del público, olisqueando a todos los presentes que, por lo visto, se habían puesto nerviosos: «De verdad, si alguien tiene algo, no va a salir en la televisión. Veo a gente sudando», insistía Ponce. Y es que esto es lo mismo que pasa cuando ves a un vigilante de seguridad en la entrada de una tienda: aunque no hayas robado nada, te sientes un ladrón.

La cuestión es que, después de olisquear un rato, el perro acabó por detenerse en una chica. El adiestrador del animal no tenía duda: «parece que hay algo porque está haciendo una marcación», aseguraba el experto.

La mujer, nerviosa, aseguraba que ella no tenía nada… pero lo cierto es que el perro no dejaba lugar a dudas: algo había encontrado.





Ella se justificó como pudo: «Olía aquí, en el asiento, a ver quién se ha sentado aquí antes» y, efectivamente, como confirmó Jorge Ponce, había un poco de lo que parecía marihuana escondida en la ranura que quedaba entre los dos asientos.

Al final, todo resultó ser una broma por parte del programa, cuya única intención era comprobar la eficacia del perro detector de droga. Después de toda la tensión vivida, la mujer del público fue compensada con un ejemplar del libro que el invitado, Javier Castillo, había ido a presentar.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? ¿Qué habríais hecho en el lugar de esa mujer? 

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Fuente: La Vanguardia.

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