Participar en un reality de televisión no es nada fácil. Es bastante habitual que, en medio de la experiencia, muchos concursantes quieran ‘bajarse del barco’ y volver a sus casas (solo tenemos que ver lo que está pasando ahora mismo con Antonio Canales en ‘Supervivientes’). Pero las productoras, sabiendo esto, hacen firmar cláusulas a los concursantes por las cuales, si quieren abandonar el reality antes de que este acabe o sean expulsados, tienen que pagar una multa económica que, por lo general, es bastante alta.

Así pues, algunos concursantes se ven atrapados de forma irremediable después de que, al empezar el programa, se den cuenta de que ‘aquello no era para ellos’ y que lo que quieren es volverse a sus casas.

Tres meses de infierno

Exactamente esto es lo que le pasó a un joven ruso que, tras ingresar en un famoso reality musical chino, quiso abandonar y, al no poder por contrato, se tuvo que pasar tres meses encerrado en una isla, pasando así la peor experiencia de su vida.

Vladislav Ivanov, el protagonista de esta dramática historia, es un influencer mejor conocido en las redes sociales como Lelush. Este joven ruso entró al concurso, llamado Produce Camp 2021, para ejercer la función de profesor de mandarín.

Un público un poco cabrón

Los organizadores del concurso estaban encantados con el carisma que desprendía Vladislav en sus clases, por lo que optaron por ofrecerle una plaza como concursante de pleno derecho… y cometió el craso error de aceptar.

Por lo visto y según él ha reconocido, la ‘nueva vida’ que le habían prometido no era para nada lo que se esperaba y, a los pocos días, ya quería abandonar el programa. El problema, como ya os adelantamos, es que la multa económica era muy alta, por lo que el joven prefirió optar por la opción de intentar dar lástima a los espectadores para que votasen en su contra y lo echasen.

Además, optó por no participar en las actividades grupales y hacer las actuaciones musicales con la menor de las ganas. Pero es que nada de eso resultó.



A la audiencia le encantó el rol que había tomado Ivanov y, a pesar de su frialdad y desgana, decidió mantenerlo en el programa (aunque yo, personalmente, creo que lo que querían era hacérselo pagar con un cierto sadismo).

De hecho, cada semana subía de popularidad y avanzó semana tras semana en el concurso hasta llegar prácticamente a la final. La cosa llegó hasta un punto de que el hashtag #FreeLelush fue tendencia en Rusia.

Todo este suplicio llegó a su fin la semana pasada, cuando el concursante, ya en la recta final del programa, consiguió su ansiada libertad después de que el público lo eliminase. Él, en ese momento, podía decidir si volver como profesor de mandarín o salir por patas del programa… así que habrá esperar a ver qué decide hacer, pero ya puede considerarse ‘un hombre libre’.

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? ¿Qué pensáis de este tipo de cláusulas en este tipo de concursos? 

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Fuente: El Huffpost.