Internet es un lugar donde reina lo “fake” y la estafa. Cada día salen muchas noticias falsas, hay personas que se hacen pasar por otro en redes y mentirosos que aprovechan estar detrás de una pantalla para hacer actos vergonzosos.

Por eso no sorprende que aparezcan influencers o famosos de Internet que, en realidad, no son lo que dicen ser. Este es el caso sonado protagonizado por Azusagakuyuki, una influencer japonesa que usó una aplicación para poner un filtro de mujer a su rostro y una peluca y se enriqueció a costa de unos seguidores desconocedores de la verdad.

Sin embargo, recientemente le ha salido competencia, ya que otra youtuber llamada Chiharu ha hecho algo muy parecido y, en esta ocasión, no le ha hecho falta ni siquiera el uso de la tecnología.

Una vida de mentira

La influencer comenzó a viralizarse en Youtube y en solo tres meses llegó a la cifra de 20.000 suscriptores.

En sus vídeos vemos a una mujer haciendo rutinas de ejercicio durante la noche mientras es enfocada por una cámara que casi nunca muestra su cara y casi siempre apunta al pecho. Además, la mujer prácticamente nunca decía nada y siempre llevaba mascarilla.

Viendo que la mentira crecía Chiharu decidió hacer un vídeo para contar la verdad a sus seguidores y revelarles que en realidad es un hombre.

La historia real

Chiharu resultó ser un hombre de 37 años de edad que tuvo la idea de convertirse en youtuber el año pasado, después de que la pandemia afectase a su salario y viese reducidos sus ingresos. Además, su perro estaba enfermo y necesitaba dinero para los medicamentos.

Así que el señor decidió hacerse pasar por una mujer para atraer más fácilmente a una audiencia.



Para hacerlo simplemente usó una peluca y unas prótesis de silicona para ponerse en el pecho, acompañado todo de un poco de maquillaje. También grababa solo de noche para que menos gente se diese cuenta y solo se lo contó a su esposa para que nadie más le pudiera juzgar.

Por lo menos decidió contar la verdad y no arrastró la mentira, pero lo que está claro es que esta historia nos recuerda lo atentos que debemos estar cuando navegamos por Internet.

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Fuentes: laguiadelvaron