Justin McSwain fue uno de los casos más espectaculares de ‘Mi vida con 300 kilos’, el famoso reality en el que personas con un grave sobrepeso intentan sacarse unos cuantos kilos de encima. Su situación, cuando entró en el programa, era de lo más dura: estaba pesando 312 kilos y su salud, tanto física como mental, estaba por los suelos. El programa era su última salvación y puso todas las ganas en superar su grave problema de sobrepeso. Con mucho trabajo y esfuerzo, Justin consiguió cambiar su vida por completo.

Él fue una de las estrellas de la séptima temporada. Este joven su puso en manos del famoso doctor Nowzaradan y, en muy poco tiempo, con una estricta dieta y una operación de reducción de estómago, ya había conseguido perder algo menos de la mitad del que había sido su peso máximo.

Justin acabó el programa pesando 150 kilos, la mitad de lo que pesaba cuando comenzó la edición, pero lo mejor es que, después de esto, él ha seguido trabajando muy duro en su transformación y, como veréis a continuación, se nota.

Después de acabar su programa Justin se unió a la Asociación Nacional de Trastornos de la Alimentación en su proyecto de ‘Caminar por la caridad’. Esta nueva aventura hizo que perdiese todavía más peso y, de hecho, ya ha llegado a un peso completamente saludable, que nada tiene que ver con cómo estaba cuando empezó con todo este proceso.

Él está muy contento con todo lo que ha pasado y con la vida que está llevando; es feliz y lo muestra en sus redes sociales, donde va subiendo las aventuras que ha estado viviendo estos últimos meses.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Justin McSwain (@mcswainj2)

Este último año de pandemia, además, ha aprovechado para darle todavía más caña a su proceso de transformación, el cual se encuentra ya en su etapa de ‘mantenimiento’. Lo hemos visto haciendo maratones, escalando y, sobre todo, paseando mucho por la naturaleza, su gran afición.



En lo que parece que Justin no ha podido poner solución es en la relación con sus padres, con los que no se llevaba particularmente bien. Él ha reconocido que la relación ya no es tan mala, pero que sigue habiendo toxicidad y que, por lo tanto, lo más sano es mantener las distancias. Tiene que ser complicado separarse de una madre, pero en el caso de Justin ha resultado ser lo mejor para ambas partes.

Con su padre, a pesar de que tenía una mejor relación durante su proceso de pérdida de peso, por lo visto la cosa no prosperó más allá del programa y, según confiesa, solo se comunica con él de forma puntual, pero no tienen la relación que se esperaría entre un padre y un hijo. Una lástima, pero nosotros nos quedamos con todo lo otro positivo que sí abunda en la vida de Justin.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Justin? ¿La seguisteis en su momento? 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: TV Showcase.