Esta cita juntaba a Jagoba, un victoriano de 41 años que trabaja como técnico de ambulancias, y Noemí, una administrativa de 38 años procedente de Cuenca.

Sobre cómo tenía que ser su cita, decía lo siguiente: «Principalmente tiene que ser noble, carismática y sobre todo directa. Con temperamento«, le contaba a Carlos Sobera. «No me gustan las personas paradas, personas que no puedan decidir, que siempre hay que estar detrás de ellas para tomar decisiones. Necesito vida«. Parecía que, desde el programa, habían dado en el clavo.

Yes que Noemí parecía tener todas estas características. «A mis amigos los tengo fritos porque me dicen que les absorbo la energía, y es cierto, pero luego soy muy buena gente«, declaraba Noemí en una sala aparte.

Nada de nada, ni mucho ni poco…

Tras conocer a Jagoba, parecía que todo lo que él decía provocaba rechazo a Noemí. De primeras, el físico: «Cuando yo he entrado, lo que he visto no me ha gustado«, se sinceraba en la sala.

Hablandode sus profesiones, Jagoba le comentaba que trabajaba como técnico de ambulancia, algo que a ella no le gustaba en absoluto, pero aún faltaba soltar una pullita; «Y más los ambulancieros porque si fuese un médico en condiciones pues dices hostia, médico».

Sigue la lista…

Tampoco le gustó su propio nombre, algo que no dudó en expresar en la sala de cámaras: «Madre mía Jagob, si hasta el nombre es feo, copón«.

Ya en la mesa, empezaron a hablar sobre sus relaciones pasadas. Él le explicaba que había tenido una relación de siete años y que su ex había sido «la mujer de su vida«, pero lo dejaron tras una infidelidad.

¿La conclusión de Noemí? «Yo he visto que su cara, sus ojos me dicen que la quiere a esa chica. Las mujeres somo distintas a los hombres, vemos cosas que los hombres no ven«. Luego le tocaba el turno a Noemí, quien estuvo con un chico durante ocho años y, después, siete con el que es el padre de su hijo.



Las incompatibilidades seguían

Hablando sobre el trabajo, tampoco había manera de remar a una. Jagoba explicaba que su trabajo era como su hobby; «Estoy deseando ir a trabajar«, decía, algo que Noemí no se podía creer. «Ay copón. Vamos a ver. Ahí sí que me ha matado. ¿Tú tienes de hobby trabajar? ¡Mátame camión!».

En lo que sí coincidían (por fin algo en común) era en el tema de las excursiones y la MotoGP. Él le proponía hacer una ruta en furgoneta y dormir en ella, ya que tenía de todo, pero a Noemí no le llamaba la atención la idea. «A mí me gusta ducharme en un hotel. No es que sea de culo fino ni nada de esas cosas, pero prefiero ducharme, cagar y mear en un hotel y no hacer mis necesidades fuera».

Por lo visto, el perfil de Jagoba no cumplía el que ella buscaba. «Me gustan malotes, por eso siempre sufrimos las mujeres. Si me gustasen los normales… pero me gustan los que dan caña«. 

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Fuente: cuatro