Internet está lleno de historias de personas que, por un motivo u otro, afirman haber vivido sensaciones extrasensoriales o experiencias con lo que catalogan del ‘más allá’ justo cuando estaban clínicamente muertas. Dejando de lado que sean verdad o no (ya sabemos cómo es la gente cuando se hace Twitter), lo cierto es que hay historias que resultan, como mínimo, curiosas.

Kassandra Hogann es una tiktoker que, recientemente, ha decidido compartir su testimonio respecto a lo que ella sintió cuando estuvo cerca de la muerte y que, como veréis, no se limitó solo a ‘un fundido a negro y la nada más absoluta’.

Ella sabe que lo que cuenta «no es igual a lo que han vivido otras personas», pero aun así es cómo ella lo vivió y, por lo tanto, tiene el valor que le queráis dar vosotros mismos.

Hogann ya acumula casi 3 millones de visitas en el vídeo de TikTok en el que cuenta cómo, cuando tenía 18 años, tomó una decisión que ella cataloga de ‘estúpida’ y se estuvo «clínicamente muerta durante 7 minutos y murió tres veces».

«Estaba atascada en un túnel al principio y terminé en las estrellas. Podía ver la galaxia, el cosmos, todo. Pero mis ojos estaban cerrados, no podía abrirlos, no podía moverme», aseguró la joven en su vídeo que ya se ha compartido miles de veces.

Sentimientos a flor de piel

«Pero no estaba asustada, estaba cómoda. Y aunque tenía los ojos cerrados, podía ver y sentir todo. Es muy difícil de explicar», añadía. Pero la cosa iba todavía un poco más allá: asegura que podía sentir absolutamente todo aunque no pudiese verlo con sus propios ojos. También asegura que podía sentir a todos sus seres queridos fallecidos, pero no podía verlos y mucho menos tocarlos.

«Tenías el consuelo de saber que tus seres queridos estaban contigo aunque no estuvieran astronómicamente o físicamente a tu lado… como si lo supieras automáticamente. Es muy difícil de explicar».

Aún tiene secuelas

La joven también contó las secuelas que le dejó su ‘accidente’ y el haberse pasado 7 minutos clínicamente muerta, y la parte que más se le afectó en un principio fue la memoria inmediata: «Podía literalmente tener una conversación con alguien y, 20 minutos después, no recordar la conversación o incluso no recordar haber hablado con ellos».



Y esto es algo que todavía no ha acabado: «Afecta a mi vida diaria, tengo que llevar un pequeño cuaderno para recordar ciertas cosas que son muy importantes». Y es que, por lo visto, su experiencia le acabó provocando daños en el cerebro que podrían ser irreversibles.

En cualquier caso, es una experiencia verdaderamente curiosa que, esperemos, no tengamos que vivir ninguno de los presentes hasta de aquí mucho tiempo.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Kassandra? ¿Conocéis a alguien que le haya pasado algo parecido? 

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Fuente: 20 minutos.