Kirsty Brown tiene una vida algo complicada por culpa de la cataplexia que sufre. Ella, cuando se expone a una emoción fuerte como la rabia, la risa, el miedo o la atracción sexual, sufre de una parálisis muscular que le afecta a las piernas. Según ella misma cuenta, esto le llega a pasar una media de 5 veces al día y, en muchas ocasiones, no puede ni salir de casa por miedo a hacerse daño.

Esta mujer inglesa es una madre de familia de 32 años que, a pesar de llevar una vida familiar plena, sufre de una dolencia que la mantiene siempre en vilo; al borde de hacerse mucho daño sin poder ella controlarlo en absoluto.

Constantemente alerta de sus emociones

El síndrome que sufre hace que tenga que estar constantemente pendiente de las emociones que sufre, intentando moderarlos o, incluso, evitarlas a toda costa si no quiere que sus piernas se le paralicen casi por completo.

Ella, oriunda de la localidad de Northwich, fue diagnosticada hace unos años de cataplexia, un síndrome relacionado con la narcolepsia que le provoca parálisis musculares súbitas e incontrolables cada vez que se ve expuesta a determinados estados de ánimo.

Dos minutos de pesadilla

Una emoción fuerte, lejos de ser una alegría, para ella es un auténtico dolor de cabeza. Y es que sentir rabia o empezar a reírse puede hacer que, durante un par de minutos, sufra un ataque de parálisis… y esto puede producirse varias veces al día.

Esto ha provocado que Kirsty tenga que ir por la calle con la cabeza gacha, de tal forma que sus ojos perciban la menor cantidad de estímulos posibles y así, evitar sufrir un ataque. Esto la ha llevado a que, cuando ve a una persona atractiva, tenga que apartar rápidamente la mirada para que sus rodillas no se paralicen.

“Es tan vergonzoso… una vez estaba de compras, miré a una persona guapa y mis piernas simplemente se fueron. Tuve que afirmarme de mi prima para no caer. Si veo a alguien atractivo mis piernas se bloquean, así que trato de no ponerme en situaciones donde eso pueda ocurrir, o trato de mirar hacia abajo por mi propia seguridad”, contaba Kirsty Brown al Daily Mail.





Hasta 50 ataques en un día

Ella asegura que sufre una media de cinco ataques al día, pero que ha llegado a sufrir hasta 50 cuando se le ha presentado una jornada algo más ‘intensa’ en emociones. Esto le dificulta poder llevar una vida normal fuera de su hogar y, en cierta forma, la tiene amargada. De hecho, ella está buscando mudarse a una casa con ascensor, por miedo a caerse por la escalera si, al sentir vértigo, sus piernas se paralizan.

El peligro de las emociones

Kirsty también tiene que enfrentarse a una familia muy divertida que, a pesar de no hacérselo a propósito, acostumbran a reírse de forma muy regular y a hacer bromas, cosa que, inevitablemente, supone una tortura para ella:

“Incluso si me encuentro divirtiéndome a mí misma, puedo tener un ataque. Es cualquier emoción o ruido fuerte, como los coches pitando o los gritos. Ha habido ocasiones en las que colapso cuando estoy en medio de una discusión, y esta se acaba de inmediato. Tengo que ir al fisio porque me dañé la espalda cuando tuve uno de los ataques”, reconocía en su entrevista.

Ella, de momento, se encuentra en tratamiento y esperando a que la ciencia pueda desarrollar un tratamiento más efectivo para su dolencia.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Kirsty? ¿Conocéis a alguien que sufra de cataplexia? 

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Fuentes: Upsocl thesun

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