Los lunes son con diferencia el peor día de la semana. Es el primer día después del finde y sabemos que, hasta volver a cumplir ese ciclo y poder descansar quedan, como mínimo, cinco días más que, poco a poco y sin piedad, se encargarán de absorbernos la energía por completo.

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La semana se nos pasa muy lentamente, de forma muy parecida a cuando nos aburrimos en casa. ¿Por qué pasa esto? ¿Es algo puramente psicológico o hay algún componente espacio-temporal que nos afecte? Pues, por lo visto, la ciencia ha dado (más o menos) con una respuesta.

El tiempo es muy relativo: pasa volando cuando nos lo pasamos bien y muy lentamente cuando nos aburrimos. Einstein ya lo decía, pero eso no nos vale a la hora de afrontar este sufrimiento, por lo que necesitamos otro punto de vista.

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Y es que, según un reciente estudio, esta sensación de ‘paso del tiempo más o menos acelerada’ podría tener su explicación en las ‘neuronas fatigadas’. Ahora lo entenderéis mejor (o eso espero, porque yo de científico tengo más bien poco, como ya habréis podido comprobar).

Unos científicos japoneses se pusieron manos a la obra y estudiaron el cerebro de 18 voluntarios. Los sometieron a resonancias magnéticas mientras exponían a los sujetos a una especie de ‘mancha gris’ aburrida.

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El estudio en cuestión

Tras una primera prueba de adaptación, se estimuló a los sujetos de prueba para ver cómo evolucionaba a la exposición de la ‘mancha gris’ mostrándoselas ahora durante más tiempo.

Después de estas dos exposiciones, los sujetos debían comparar su percepción de la duración de la mancha gris con un determinado ruido blanco. Este sonido no cambiaba la percepción del tiempo, pero sí servía a los investigadores como referencia.



research neurons GIF by MIT

Cambio de percepción

El resultado fue bastante curioso: los sujetos percibían la duración de la segunda exposición a la ‘mancha gris’ bastante más larga de lo que realmente era. Por lo visto, un grupo de neuronas disminuyó su actividad ante la prolongada repetición de imágenes y, por lo tanto, los sujetos empezaron a percibir el tiempo de forma diferente.

Masamichi Hayashi, director de la investigación, llegó a la conclusión de que, cuando nos sometemos a un estímulo más largo que al que ya se había adaptado el cerebro (la primera mancha gris se mostraba con mayor brevedad en el tiempo), nuestra percepción del tiempo empieza a variar.

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En cualquier caso, lo que queda claro con el estudio es que la cosa parece estar en nuestra vida neuronal. Un siguiente paso para la investigación sería intentar determinar el motivo por el que las neuronas se agotan de esa forma y qué otras sustancias cerebrales influyen en esta percepción del tiempo tan variable entre individuos.

Así pues, a la ciencia todavía le queda mucho trabajo por delante para saber por qué el miércoles yo ya me estoy muriendo del hastío.

A vosotros, ¿qué os ha parecido este experimento? ¿Cuál es el peor día de vuestra semana? 

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Fuente: VIX.