Beatriz Montañez ha pasado de estar completamente desaparecida a ser una de las mujeres del momento. Hace una semana resurgió desde lo más profundo del anonimato para presentar su nuevo libro y, de paso, contarnos qué había estado haciendo durante estos últimos 5 años de su vida, alejada de la televisión y de, prácticamente, la civilización.

Y es que Beatriz vive apartada del mundo en una cabaña en la que no tiene agua caliente y obtiene la electricidad gracias a unas placas fotovoltaicas. En medio del bosque y en completa paz con la naturaleza, la presentadora, según contaba en una entrevista, había conseguido la paz que tanta falta le hacía.

Cambio de vida

La que fuera presentadora de El Intermedio se hizo muy conocida en nuestros hogares gracias a su trabajo en equipo con el Gran Wyoming en la primera etapa del programa de LaSexta pero, hace cosa de un lustro, decidió aparcar sus labores en el espacio y entregarse a ‘nuevas aventuras’.

Poco le duró su andanza por otras cadenas y, en un momento determinado, decidió que ya había tenido suficiente televisión, por lo que decidió hacer las maletas y trasladarse al bosque, donde vive feliz desde entonces. Pero no todo fue tan fácil desde el principio.

Durante el primer año y medio, según cuenta en una entrevista con La Sexta, vivió sin electricidad, teniendo que alumbrar la casa de noche solo con velas. Llegó un punto que eso se convirtió en algo insostenible, por lo que decidió instalar placas solares.

«Qué poco calentamos que de repente no tenga que calentar agua durante una hora, cubos y cubos, para poder lavarme con agua caliente, lo básico. Estuve un año y medio viviendo con velas, no había electricidad, había agua corriente pero no caliente. Después de un año me di cuenta de que me salía mucho más rentable instalar un equipo fotovoltaico que las velas, porque eran más de 100 euros al mes en velas», explicó en su entrevista para la cadena que la vio crecer profesionalmente.

Los peligros de la naturaleza

También contó que, en un par de ocasiones, llegó a estar muy enferma por culpa de comer hierbas venenosas: «Cuando creía que lo sabía todo y que era tan estúpida como creer que era lo suficientemente inteligente como para poder valerme sola, empecé a coger hierbajos y caí enferma grave cuatro días», recordaba con humor la presentadora.



«Tenía un trabajo que todo el mundo hubiera pensado que era maravilloso y una vida que vista desde fuera podía parecer idílica, pero dentro había algo que no estaba funcionando», aseguraba. Ahora, vive feliz en una casa apartada de todo y asegura que no la cambiaría ni por una casa de ‘200 metros cuadrados’.

También cuenta que su conexión con la naturaleza es total y que dedica sus jornadas a calentar agua, cortar leña y escribir hasta altas horas de la noche. Si algo se desprende de su historia es que, pese a las dificultades, vive completamente feliz.

Eso sí, reconoce que echa de menos «el contacto con la piel de otra persona» y bromea con la falta de compañía: «Todavía soy joven y aquí no hay sexo… a no ser que te gusten mucho los árboles».

A la pregunta de si volverá a la televisión, Beatriz solo hace un gesto de ‘nunca se sabe’.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la nueva vida de Beatriz Montañez? ¿Tenéis ganas de volver a verla en televisión? 

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Fuente: LaSexta.