En un lado de la mesa del restaurante de First Dates íbamos a tener a Sergio, un DJ de 26 años con las cosas muy claras: «Yo no soy mujeriego pero, yo creo que todo el mundo cuando está soltero le gusta disfrutar de la vida». ¿Respecto a lo que quería? «Una mujer que se parezca bastante a mí». También confesó ser un apasionado de los deportes y que no quería a alguien que no se cuidase.

En el otro lado de la mesa teníamos a Alexia, una bailarina de 26 años que llegaba para dar mucha caña: «Soy una chica todoterreno. En cualquier arena me muevo, aunque sea movediza». En lo referido a lo que le gustaba de un chico, también lo tenía claro: «que sea de gimnasio, que se cuide y que sepa vestir». También añadió que, si encima bailaba, sería perfecto.

La primera impresión no fue nada mala y es que, de hecho, ya se conocían. Carlos Sobera no daba crédito con lo que estaba ocurriendo, pero Alexia se explicó: «digamos que él pone la música que yo bailo».

«Ella trabajaba de stripper/bailarina y yo soy el que le ponía la música. Tantas noches en distintas discotecas… pues hicimos algo de miga», explicaba Sergio en privado. Por lo visto y a pesar de estos contactos, nunca llegaron a intentar nada… pero ahora se planteaba esa oportunidad.

La cita prometía

La cosa arrancó muy bien y parecía que había bastante química entre los dos… y es que el hecho de que ya se conociesen ayudaba bastante. Estuvieron hablando durante un largo rato de algunas de las anécdotas que habían vivido y, en apenas un ratito, ya se había fundido el hielo por completo.

A pesar de que la cosa avanzaba bien, sí que se notaba que había algo un poco forzado… ¿Qué podía ser? A Alexia por, ejemplo, le gustaba que Sergio, al igual que ella, ya hubiese dejado el mundo de la noche… pero siempre hay un ‘pero’: «sexualmente hay química, pero no la hay del todo; hay algo que falla», aseguraba ella en privado.

Él sí se mostraba completamente encantado: «es un pibonazo, estéticamente es lo que a mí me gusta, y tanto su forma de ser como su físico me encaja bastante», aseguraba también desde el confesionario.



Pero es que entonces llegó el tema del sexo: ambos estaban bastante abiertos a hablar del tema y, si en algo coincidieron, es en que ambos tenían una gran afición por esta práctica: «para mí es el punto clave de una persona». Ella, por su parte, también estaba abierta a dar su punto de vista del tema: «me gusta corto pero intenso. Que me quede medio calva, con el cuello agarrado y con ‘eso’ dando palmas»; vamos, que ambos tenían claro que habían coincidido mucho en algo.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Creéis que estos dos tiene futuro? 

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Fuente: Cuatro.