La forma de nuestras cejas puede cambiar por completo nuestro rostro. Eso, que pasa en general con todas las facciones, con las cejas cobra una especial importancia… y ahora veremos el mejor ejemplo de ello.

Y es que unas cejas pueden hacer que parezcas feliz, triste y hasta desconfiado, pero es que, en el caso de Anzhelika Protodyakonova, podríamos decir que es todo un ‘torbellino de emociones’… en el mejor de los aspectos posibles, claro.

Las cejas de la fama

Anzhelika es una modelo rusa que, gracias a sus grandes y llamativas cejas, ha conseguido convertirse en toda una influencer de moda con más de 112.000 seguidores en Instagram y, como veréis, el secreto radica en su mirada (o, al menos, en parte de ella).

Y es que sus cejas ocupan prácticamente la totalidad de su frente. Ella es consciente de ello hasta el punto de que en su biografía de Instagram lo deja clarísimo: «Soy Anzhelika. Me he convertido en una estrella gracias a mis cejas». Y es que no es para menos.

Ella no tiene estas cejas de forma natural. No es que la naturaleza le haya dado unas cejas por encima de las posibilidades de cualquier rostro. Lo suyo es más bien un delicado trabajo de pintura que tiene que hacerse a diario para poder lucir como luce.

Ella ha dejado claro que esto no es algo que le moleste, sino todo lo contrario: está encantada de pasarse horas y horas maquillándose para poder dejar sus cejas ‘perfectas’; tal y como ella las quiere.

El origen de todo

Todo comenzó porque, por lo visto, sus cejas naturales eran muy sutiles; discretas y nada pobladas. Para compensarlo, empezó a pintárselas y, con el tiempo, acabó por pillarle el gusto a esto hasta el nivel que vemos en las fotos. Ella ha conseguido que sus enormes cejas sean parte de su identidad.



De hecho, para poder ver esta diferencia, ella misma subió una foto en la que compara ambas cejas, y ahí puede apreciarse claramente el gran contraste de antes y después de maquillarse de la peculiar forma en la que se maquilla.

Como curiosidad, ella se hizo famosa en Internet después de que alguien la fotografiase en un autobús y la comparase con el protagonistas del videojuego de Andry Birds, quien también tiene unas cejas muy pronunciadas que le hacen parecer enfadado siempre.

Ella, al principio, se sintió muy avergonzada por haberse viralizado de esa forma, pero, con el tiempo, acabó por abrazar lo que había pasado y, de hecho, sacarle partido… y lo cierto es que no le ha ido nada mal, porque ahora se gana la vida gracias a trabajar con marcas que la utilizan como modelo.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Anzhelika Protodyakonova (que sepáis que tardo más en escribir bien su nombre que todo el resto del artículo)?

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Fuente: The Sun.