Muchos recordaréis la mítica serie de animación ¡Hey Arnold!, donde seguíamos la vida de un joven con la cabeza con forma de melón y sus amigos.

Todos los personajes eran realmente curiosos y característicos, pero sin duda una de las más memorables era Helga Pataki, un personaje con más profundidad y capas de las que en un principio aparentaba tener.

Helga era una chica con coletas y una sola ceja que casi siempre atacaba a Arnold a la que podía y tenía un carácter muy agresivo; de hecho, a efectos prácticos podríamos decir que era una bully.

Apariencias que engañan

Pero, como muchos sabréis, en la intimidad adoraba a Arnold, le escribía poesías e incluso tenía un altar en su cuarto dedicado a él.

Esta obsesión era muy extraña, pero en la cuarta temporada se nos reveló una gran parte del pasado de Helga y entendimos de dónde salía tanto su actitud “bélica” como su amor por Arnold.

La influencia del ambiente familiar

En este capítulo, Helga iba al psiquiatra después de que esta analizara su comportamiento a lo largo de un día normal de clases.



Es entonces cuando descubrimos que los padres de Helga no le prestaban atención y solo atendían a su hija mayor; de hecho, este episodio profundiza mucho en su familia disfuncional y vemos cómo su madre bebe y su padre es un avaricioso obsesionado con un “imperio de telefonía móvil”.

El rechazo parental

Especialmente duro es cuando vemos cómo Helga está contenta y lista para su primer día de clases de preescolar, pero sus padres no le dan importancia y pasan completamente de ella mientras celebran que Olga (su hermana) sepa tocar el piano.

De camino al colegio Helga vive un día para olvidar: camina bajo la lluvia, se enfrenta a un perro que le roba su almuerzo, un coche la empapa y llena de barro, etc. Sin embargo, de repente aparece Arnold, quien la deja ponerse debajo de su pareja y alaga su lazo rosa.

A raíz de este momento Helga se convirtió en quién es: una chica dura y agresiva que secretamente amaba a Arnold. Pero lo único poderoso de este momento no fue la revelación de Helga, sino el hecho de que, de repente, la joven desenterró todas esas experiencias de su pasado y tuvo una fuerte catarsis al conocerse un poco más a sí misma.

No sabemos si llegasteis a ver este capítulo de la serie o si lo recordáis, pero sin duda es uno de los más aclamados (y de forma totalmente merecida) por su madurez y por la capacidad de mostrar profundidad en unos personajes de una serie para niños y niñas.

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuentes: vix