Esta pandemia que estamos viviendo nos ha complicado muchísimo la vida en casi todos los aspectos posibles. Por lo general, nos fijamos en los aspectos negativos más evidentes, pero hoy queremos ir un paso más allá y hablar de unas de las víctimas más invisibles de todo esto: la gente que lleva gafas y se tiene que poner mascarilla.

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Lo normal es que, a este tipo de personas, los cristales de las gafas se les empañen cada vez que respiran, provocándoles así situaciones verdaderamente incómodas y dificultándoles todavía más sus jornadas (como si no tuviésemos ya suficiente).

Algo estás haciendo mal

Y es que todo esto ha tenido un inesperado giro: un experto alerta de que, si se te empañan las gafas cuando respiras con la mascarilla puesta, es que algo estás haciendo mal y no te estás cubriendo la boca correctamente.

La mascarilla, como bien se ha demostrado a lo largo de toda esta pandemia, es un elemento fundamental para poder salir de esta situación. Pero es que, en muchas ocasiones, nos centramos en llevar mascarillas muy complejas y caras, cuando la efectividad de la misma no radica tanto en el tipo de mascarilla, como en el hecho de utilizarla correctamente.

La importancia de ajustarlas bien

La mascarilla, de entrada, tiene que ajustarse perfectamente a nuestra cara y, en la medida de lo posible, no dejar pasar aire por ninguno de los huecos… y esto es incompatible con que se nos empañen las gafas.

John Volckens, profesor de ingeniería mecánica en la Universidad Estatal de Colorado, alerta en el Wall Street Journal de que, si se nos empañan los cristales de las gafas, es precisamente porque estamos dejando escapar aire por la parte superior de la mascarilla y, por tanto, echando por tierra toda la eficacia de la mascarilla.

La horquilla de la nariz

Es muy importante que, cuando cubramos la boca con una mascarilla, ajustemos correctamente la parte de la horquilla de la nariz, de tal forma que se adapte bien a nuestro tabique y, por lo tanto, se minimice este efecto.



Es más, Volvkens propone que, la gente que no necesite gafas, se ponga unas de sol antes de salir de casa para ver si se le empañan o no, y comprobar así si lleva la mascarilla puesta correctamente.

Pero es que este experto propone más métodos: “Otra buena prueba: párate frente a un espejo y exhala con fuerza. ¿Parpadeaste? Si es así, eso significa que el aire golpea tus párpados y se escapa alrededor de la mascarilla”.

Estos datos son más preocupantes todavía si tenemos en cuenta las palabras de Antonio Blanes, director de los servicios técnicos del Consejo General de farmacéuticos, quien asegura que tan solo un 2% de apertura en la mascarilla, puede dejar que se nos escape hasta el 50% del aire que exhalamos SIN filtrar.

Y es que no hay hueco pequeño en la mascarilla cuando se trata de luchar contra la pandemia. Debemos tener cuidado, con todos los pequeños detalles que, como nos gusta repetir, es donde habita el Diablo.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta recomendación? ¿Os pasa esto? 

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Fuente: El Huffpost.