Arantxa Coca es, probablemente, la psicóloga más famosa de la televisión. Estos últimos años se ha hecho muy conocida gracias a su colaboración con Telecinco, acudiendo a los debates de ‘La Isla de las Tentaciones’ para dar su opinión profesional sobre lo que les está ocurriendo a los concursantes durante el programa.

¿Qué es lo que empuja a las parejas a ser infieles? ¿Por qué son tan celosas? ¿Tiene futuro esa relación fuera del programa? A todas estas cosas, y más, intenta dar respuesta esta profesional de la salud mental.

Una situación peculiar

Algo que ha sorprendido mucho en esta edición es que, a pesar de que ha habido muchísimas infidelidades en lo que llevamos de programa, nadie ha pedido una hoguera de confrontación con su pareja. En las anteriores ediciones tuvimos varias: la de Fani y Christofer, la de Inma y Ángel y la de Melyssa y Tom… pero, ahora, nada de nada. Y tampoco parece que vaya a haberlas.

Durante el debate emitido el pasado lunes, mientras hablaban de las parejas que, por el momento, parecen rotas, los contertulios cuestionaron a la psicóloga por el hecho de que, a pesar del dolor y el sufrimiento de algunos, no se hubiese recurrido a la famosa hoguera de confrontación.

Todo tiene una explicación

Para Coca, esto se trataba de algo verdaderamente «sorprendente». Pero, como con todo en esta vida, hay una posible explicación detrás: «Estamos ante unos concursantes que no quieren sufrir», asegura la psicóloga.

Para ello, Arantxa comparó esta edición con las anteriores, con episodios como los de Christofer corriendo por la playa o Melyssa escapándose de su villa para ‘cantarle las cuarenta’ al que era su pareja.

Mirar para otro lado

En esa línea, la psicóloga cree que los concursantes de la tercera edición están esquivando esa posibilidad «para no hundirse» y poder seguir ‘disfrutando de la experiencia’. Afirma que, de alguna forma, los concursantes afectados «prefieren mirar hacia otro lado» y sobrellevar como puedan la experiencia, disfrutando más de lo que les toca.



Esto podría explicar que, por ejemplo, la pareja formada por Lucía y Manuel no pidiese una hoguera de confrontación después del último capítulo. Y es que ella, al ver las reiteradas infidelidades de él, se quitó todas las joyas que este le había regalado a lo largo de sus tres años de relación, y las lanzó al fuego.

Más tarde, el programa le entregaría al andaluz las joyas calcinadas, cosa que provocaría sus lágrimas y, lo que al menos en apariencia, era un profundo dolor por lo que le había hecho a su pareja.

«Es el anillo que le regalé cuando empecé a salir con ella, que no se lo ha quitado nunca», contó González en ese intenso momento. «Le regalé esta pulsera porque le dije que lo nuestro iba a ser para siempre y el collar, cuando cumplimos un año»… y, a pesar de eso, nada de pedir ver a su pareja. Curioso, como mínimo.

 

 

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? ¿Pensáis en la misma línea que la psicóloga? 

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Fuente: Fórmula TV.