El primero en llegar al restaurante era Pedro, un joven de 27 años que se presentaba como un chico «cortado, tímido, pero soy honesto» y venía con un peluche para regalar a su cita. «Normalmente me entran. Yo no soy de entrar las personas«, declaraba. ¿Su prototipo de chica? «Normalmente rubia, con ojos claros«.

Su cita iba a ser Diana, una joven (morena) de 23 años con mucho estilo y muy fan de las Kardashian. «Me encantan las Kardashian, si fuera por mí estaría operada como ellas«, explicaba en su presentación.

Empezando no del todo bien

Antes de ir a la mesa, iban conversando para romper el hielo y conocer un poco del otro. A Diana, le había llamado la atención: «Qué ojos más guapos tienes» le decía. «Es muy guapo, los tatuajes me han encantado«.

Pero Pedro, desde el primer momento, no pensaba lo mismo… pero decidía darle una oportunidad. «Ya cuando ha entrado he dicho no, pero digo voy a sentarme, no voy a hacer el feo de irme«. Sin embargo, la oportunidad no acabaría de darse…

Sin conversación

Diana intentaba mantener una conversación con Pedro y tirar del hilo, pero él tampoco ponía de su parte; se había bloqueado por completo y la cosa se estaba complicando. Ella ya no sabía qué más hacer y se le acababan los recursos. «¿Qué esperas encontrar de la cita? ¿Crees que va bien, mal…?», le preguntaba ella. «A ver, no va como tendría que ir, pero ahí va«, le respondía él.

Él, en la sala de cámaras, declaraba que cada vez se sentía más incómodo y no le salían las palabras. «Ya no sabía ni para dónde mirar, entre que me cuesta expresarme y abrirme a la gente… Un cúmulo de cosas«.



Tensión a flor de piel

Y entonces llegaría un momento de máxima tensión en el que Pedro decidía tomar una decisión que cambiaría el rumbo de la cita: se iba de la cita. Diana, perpleja, se lo tomó bien y ambos se despidieron educadamente.

Después, en otra sala, ella no salía de su asombro: «nunca me habían dado plantón y nunca me había encontrado en una situación tan agresiva».

Él insistía en su honestidad para justificar su ‘espantada’. «Si la persona no me acaba de atraer al 100% soy honesto, no me gusta perder el tiempo y menos hacerle perder el tiempo a ella«.

Carlos Sobera se acercaba a Diana y decía lo que muchos espectadores pensaban: «No te lo mereces«. Seguidamente, la invitaba a volver al restaurante del amor. No os perdáis el vídeo a continuación:

Esperamos que la segunda visita al restaurante del amor le vaya mucho mejor y, al menos, pueda terminar la cita.

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Fuente: cuatro