Beatrice Salt es una chica inglesa de 27 años que ha compartido el gran vínculo que la une a los juguetes de ‘My Little Pony’ desde que era pequeña y su historia se ha hecho viral en la red. No perdáis detalle.

Beatrice recibió su primer juguete de la colección de ‘My Little Pony’ cuando apenas tenía tres años. De pequeña pensaba que estos ponis eran «la cosa más adorable que había visto«, una opinión que sin duda alguna sigue manteniendo con el paso de los años. Su colección de little tiene poco.

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Hasta el día de hoy

Ahora tiene casi 600 ejemplares en su casa; de hecho, tiene una habitación dedicada exclusivamente a su colección (la llama ‘cuarto de los ponis’) en la que se ha gastado unas 20.000 libras esterlinas (lo que son unos 22.500€). Sin embargo, el valor emocional de sus juguetes es incalculable. «La colección es nostálgica porque me recuerda a cuando era pequeña. Siempre recordaré abrir los regalos de ‘My Little Pony’ en Navidad y en mis cumpleaños‘.

Y no solo tiene juguetes de ponis de colores; también tiene botes de champú, mochilas vasos, camisetas, edredones e incluso ropa de bebé. «Simplemente no puedo resistirme«. No le falta de nada. 

Más que un juguete

A medida que se hacía mayor, Beatrice ha tenido que ir asumiendo responsabilidades en su vida (como todos los adultos); eso no ha sido ningún impedimento para que en su casa hubiera un hueco a su afición.

«Me acosaban en la escuela por cualquier cosa y la colección me dio algo en lo que centrarme. Era como una terapia para mí. No solía contárselo a nadie, pero ahora sé que no es nada de lo que avergonzarse«.



Ella tiene sus prioridades muy claras. «Me he hecho conocida por priorizar a los ponis en vez de las cosas que necesito. Estoy ahorrando para una casa, pero cuando las cosas van mal, tiendo a comprar lo que me hace feliz en lugar de ahorrar para una casa.

Algunos días son más difíciles que otros y solo hay una cosa que me puede animar: un poni. De verdad entiendo que es importante ahorrar para el futuro, pero no estoy de acuerdo si significa poner mi felicidad como última prioridad«. Su pareja la apoya y no le importa que use sus ahorros en comprar ponis.

Pasado, presente y futuro

Ahora ha racionalizado más sus gastos; compra de tres a cuatro ponis cada mes y no tiene intención de poner fin a su afición. De hecho, ha creado una empresa para ayudar a la gente «a compartir su amor por los juguetes del pasado» y buscar artículos únicos.

 

 

Su sueño es «tener todos los ponis que existen» y le encantaría abrir su propio museo. Va por buen camino, todo sea dicho.

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Fuentes: nypostupsocl