La semana pasada visitaban el restaurante de First Dates dos jóvenes dispuestos a encontrar el amor en el famoso programa de citas. Por una parte teníamos a Carlos, que se presentaba como una persona muy exigente en sus objetivos y «muy cariñoso, muy sentimental, muy pasional y muy crítico». «No tengo el tiempo suficiente como para perderlo con nadie. Tengo las ideas bastante claras en el sentido de lo que quiero en mi vida«. Sobre todo, no quería «una persona pausada o relajada«.

Por otra parte se nos presentaba a Jonathan. «Soy una persona muy básica, vistiendo me refiero«. Se sinceraba diciendo que no había ligado mucho en Madrid, ya que «la gente busca sexo de una noche y me aburre ese tipo de relación«.

Empezaban dándose la mano con un saludo un poco frío; «Lo he visto un poco desaliñado, con suciedad en el diente, y creo que para una primera cita tienes que cuidarte un poco«, explicaba Carlos, así que la primera impresión ya no era buena. «Yo no llevaría su corte de pelo o similar, porque soy una persona más básica«, decía Jonathan ante las cámaras.

El primer punto de desencuentro

El primer punto en el que no coincidirían sería el de la fiesta; Jonathan era un gran apasionado del mundo de la noche y confesaba: «A mí me tienen que echar del after directamente a las 2 de la tarde porque cierran, puedo irme del after a trabajar directamente«, explicaba.

Todo esto le hizo muy poca gracia a Carlos: «Para mí una persona que va de empalme al trabajo sin haber descansado cuando sabes que tienes que rendir en el trabajo está siendo un completamente irresponsable, no puedes ser tan pasota, es lo que te da de comer«.

El debate en torno a Rosalía

Sobre sus gustos musicales, Carlos explicaba que lo más parecido al flamenco que escuchaba era Rosalía. «Vomito«, declaraba Jonathan. «¿Perdona? La amo«, decía Carlos. «La odio«, respondía Jonathan. La tensión entraba en el ambiente y ambos iniciaban una discusión que no dejaba indiferente a nadie. «Rosalía tiene de flamenco lo mismo que yo de monja», soltaba Jonathan. Carlos no daba crédito.

Seguidamente, Jonathan explicaba que era un amante de todos los animales, todos todos, lo que llamó la atención de Carlos (y no en el mejor sentido). «Me parece asqueroso, es que no puedo con los bichos«.



La gota que colmó el vaso

Tarde o temprano iba a llegar el tema de la relaciones íntimas. «Yo soy muy promiscuo, me encanta el sexo y tengo el placer de poder disfrutar de mi cuerpo y mi sexualidad la exploto hasta el nivel que yo quiero. Yo necesito all day, all night«.

 «Yo creo que es un poco fantasma, la verdad«, decía Jonathan ante las cámaras. «Me gusta el sexo como a todo el mundo; si lo hago lo hago sino lo hago, pues no«.

En este punto de la cita, algunas frases de Carlos no le habían sentado del todo bien a Jonathan. «He tenido la sensación de que me estaba intentando dar lecciones todo el rato, lecciones que ni él mismo se aplica». El encuentro final, como os podéis imaginar, no acabó del todo bien…

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.