Este pasado fin de semana estuvo marcado por una sola cosa: la borrasca Filomena que, con muy mala idea, dejó importantísimas nevadas en gran parte de nuestro país, colapsando por completo las carreteras y generando una especie de ‘locura generalizada’, sobre todo en Madrid, donde el temporal se manifestó con inquina.

Las redes sociales fueron un escaparate de gente pasándoselo en grande, haciendo muñecos blancos y helados y lanzándose bolas de nieve a la cara en las plazas de sus barrios. Esto, como os podréis imaginar, no estuvo exento de polémica: ¿se estaban respetando las medidas sanitarias? ¿Estaba el Gobierno haciendo todo lo posible por despejar las carreteras? ¿Afectaría esto al plan de vacunación? Pero hubo una polémica que destacó por encima del resto por lo absurdo y ridículo de su premisa: la de que si la nieve que caía, en realidad, era plástico.




Fin de semana de ‘bulos’

A lo largo de estos últimos días han circulado por la red infinidad de bulos que apuntaban en una misma dirección: la nieve, en realidad, estaba hecha de partículas de plástico y, al hacer una bola y quemarla con un mechero, supuestamente, teníamos la evidencia de este ‘plan del Gobierno (o de no sé quién) para engañarnos’.




Los vídeos que circulaban tenían la misma estructura: una persona hacía una bola de nieve y, al acercarle la llama de un mechero, podíamos ver cómo esta, de entrada, no derretía la nieve y, en cambio, dejaba un rastro negro, como de hollín. Así pues, se daba lugar a un nuevo y exclusivo club: el de los ‘negacionistas de la nieve’.

La explicación CIENTÍFICA

Hoy, gracias a la explicación en Twitter del biólogo Álvaro Bayón (@VaryIngweion), podemos dar una explicación al porqué de este ‘fenómeno’ y, sobre todo, evidenciar así lo ridículo de la conspiración.

Según este biólogo, debemos tener clara la premisa de todo esto: los mecheros utilizados siempre son de butano o de gasolina, y la nieve que se utiliza para el experimento está previamente apelmazada.

¿Por qué se pone negra?

A partir de ese punto, la explicación toma dos vías: «Vamos a explicarlos por separado. Primero: ¿por qué se pone negro y huele raro?», señala el comunicador.

«Al usar un mechero estamos quemando un combustible (butano o gasolina), que contiene una interesante cantidad de impurezas que, al quemarse, forman hollín». Según señala Bayón, ese hollín se forma en cualquier superficie y que, si lo probamos en, por ejemplo, un cristal, también podremos ver un ‘rastro negro’ como el dejado en la bola de nieve.




Slow Motion Smoking GIF by myles.

«Es el hollín del combustible depositándose sobre la superficie (la bola de nieve, o el vidrio, la que sea)», ha aclarado el divulgador.

Respecto al ‘olor a quemado’, la explicación es la misma: «El gas butano no huele, pero está mezclado con sustancias que sí huelen. El olor viene de esas impurezas que se están quemando», señalaba Bayón.

fire burn GIF by Miss May I

¿Por qué no se derrite?

Respecto a por qué no se derretía, el biólogo tiene que contemplar varios puntos: «Hay dos cosas importantes aquí. La primera es que el agua (incluso congelada) tiene un alto calor específico. Si la bola de nieve está apelmazada (eliminas el aire que hay entre los copos de nieve), el hielo está en contacto con… bueno, con más hielo», exponía.

«La llama la estás aplicando sobre un punto localizado, y la mayor parte del calor que recibe va a disiparse por el resto de la masa de hielo, sin llegar a derretirse, a causa de ese alto calor específico», continuó el tuitero.





Y aquí llegaba uno de los puntos más interesantes: cuando la llama impacta directamente con la superficie de la bola de nieve (o bola de hielo), en el punto en el que el calor es más intenso, el choque de la temperatura alta con la temperatura baja hace que el agua pase de estado sólido a gaseoso sin pasar por el estado líquido; es decir: se sublima.

Pruébalo en casa

Según el biólogo, esto es algo que se puede comprobar fácilmente si, en lugar de intentar derretir la nieve con un mechero, la metemos en el microondas unos segundos o, simplemente, la dejamos en el salón de nuestra casa hasta que se derrita. El resultado siempre será el mismo: acabaremos con un pequeño charco de agua fría.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta explicación? ¿Os ha convencido o seguís pensando que nos están tirando virutas de plástico en la cabeza? 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: 20 minutos.