Los protagonistas de las películas de terror, por lo general, no dejan mucho espacio para parecer personas simpáticas, agradables y pacíficas. Acostumbran a vestir ropa del día anterior, a portar armas blancas y, sobre todo, tienen la manía de ir por ahí asesinando y mutilando al resto del reparto; son muy suyos.

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Pero esto, a pesar de que es así delante de las cámaras, por detrás, la cosa cambia bastante… y hoy veremos hasta qué punto el contraste es impresionante. Hoy os traemos algunas fotos del ‘detrás de las cámaras’ de algunas de las películas de terror más emblemáticas, que nos muestran la cara más amable de los ‘malos malísimos’.

1Pennywise no puede despegarse del móvil

Esto, al parecer, no es algo que afecte solo a las generaciones más jóvenes (y no tan jóvenes). El payaso come niños también tiene que descansar y, como podéis ver, se echa un ratito mirando su perfil de Instagram y contestando Whatsapps. Visto así, el aspecto es bastante menos amenazador…

Bill Skarsgard, el actor que dio vida al diabólico payaso, confesó que pasó por un proceso muy complicado a la hora de meterse en la piel del personaje: “En el set, no fui ni amistoso ni divertido. Intenté mantener una especie de actitud rara acorde con el personaje, al menos mientras estaba completamente maquillado”. En el detrás de las cámaras vemos un poco de todo, pero lo que es innegable es la gran capacidad interpretativa que tiene este chico. Echad un vistazo:

2Frankenstein y su taza de té

Boris Karloff nos regaló la imagen del Frankenstein más mítico del cine. En su momento, esta película aterrorizó a todo el mundo que acudía a verla… lo que no sabía es que ese monstruo, en sus ratos libres, como buen londinense que era, se tomaba su tacita de té.



3Freddy Krueger era la caña

Puede que matase a los adolescentes mientras estos dormían, pero lo cierto es que, cuando apagaban las cámaras, se enrollaba más que nadie. Robert Englund, el actor que dio vida al mítico personaje de terror, siempre ha sido descrito por los que han trabajado con él como una persona amable y sociable, muy alejada de su personaje.

4Michael Myers tiene sed

El sádico y despiadado asesino siempre mantiene su rostro oculto debajo de una tenebrosa máscara… a no ser que paren las cámaras y le entre sed, en cuyo caso no duda en asomar la cabeza para pegar un trago de algo fresquito.

Nick Castle, quien dio vida al personaje en el clásico de John Carpenter, no necesitó una sola mueca de su cara para ganarse el reconocimiento del gran público. Una de las películas más memorables de los 70, pero con un reverso de lo más común y simpático; así es el cine.

5El tiburón y Spielberg no se llevaban tan mal

Lo más normal es que, si te enfrentas a un tiburón blanco gigante, tengan que ir a buscar las diversas partes de tu cuerpo durante días… si es que queda algo. Pero en el caso de ‘Tiburón’, la película que puso a Spielberg en el punto de mira, la cosa fue un poco diferente.

El tiburón, como resulta evidente, no era real y, durante los descansos del rodaje, el equipo solía hacerse foto con las maquetas... si hubiese tenido vida propia, dudo mucho que se hubiesen atrevido a reírse de él de esa forma tan cruel y burda.

6Leatherface tiene un as en la manga

‘La Matanza de Texas’ es ya un icono del cine de terror. Se estrenó en 1974 y consiguió que todo el mundo que fuese a verla tuviese que ir a cambiarse luego los pantalones. Una obra maestra del cine de terror; sádica y despiadada.

Su secuela, estrenada en 1986, dejó algo más que desear… pero nos regaló fotos como las que podéis ver más arriba, en la que vemos al despiadado asesino echándose una relajada partida de cartas.

A vosotros, ¿qué os han parecido estas fotografías? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: Cinemanía.