Twitter es el lugar perfecto para encontrar retos mentales loquísimos. Recordemos que no pocas veces hemos dado con imágenes confusas o problemas lógicos que ponen nuestro cerebro patas arriba; ¿Ilusiones ópticas delirantes? Las tenemos; ¿Animales perfectamente escondidos en medio de un paisaje precioso? Aquí tenéis media docena.

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La cuestión es que, de una forma u otra, siempre damos con alguna historia que revoluciona por completo a nuestras neuronas… y hoy, nuevamente, nos hemos topado con una de ellas. Solo que, en este caso, no tenemos que resolver nada, ya que un niño pequeño (y genio en potencia), lo ha hecho por nosotros.

Y dicen que es mejor tener preguntas que respuestas…

Se trata de un problema de lengua que, tras ser publicado por un profesor, se ha convertido en una de las sensaciones de la red social del pajarito azul.

Blown Away Wow GIF by Aminé

Alberto Cuartero (@Altruista), maestro de primaria, compartió en su cuenta personal de Twitter un problema que había puesto a sus alumnos y cómo, uno de los pequeños de la clase, había dado una respuesta verdaderamente delirante y genial.

Al niño, de 8 años, le pidieron lo siguiente: “Ordena alfabéticamente los nombres de estos niños”, como bien podemos leer en el enunciado. Las palabras en sí son los nombres de cinco niños: Víctor, Judit, Bernat, Eva y Carles.

alphabet GIF by Olle Engstrom

Lo que habríamos hecho la mayoría es ordenar alfabéticamente los nombres de los alumnos de la siguiente forma: Bernat, Carles, Eva, Judit y Víctor; pero este niño Einstein tenía unos planes muy diferentes para esos nombres: él decidió ordenar de forma independiente cada una de las letras que componían esas palabras.

Aquí os dejamos la foto con el resultado:



Como ya os podréis imaginar, la red social se ha divido en dos grupos: los que creen que el niño ha entendido perfectamente el ejercicio y ha hecho de forma impecable lo que tenía que hacer… y los que piensan que el pequeño no tiene compresión lectora y que, por lo tanto, se ha equivocado.

Una usuaria respondía a esto en la zona de comentarios con bastante criterio: “Supongo que los exámenes, aparte de conocimientos concretos, evalúan otras competencias, como comprensión lectora, sintaxis, ortografía… En este caso la respuesta me parece ingeniosa, pero no era lo que pedía el enunciado. ‘Ordena alfabéticamente los nombres de estas etiquetas’ no es ‘ordena alfabéticamente las letras de los nombres de estas etiquetas’, la verdad”.

Y es que fueron muchos los usuarios que apuntaron en esta dirección, reconociendo el ingenio de la joven, pero admitiendo que, técnicamente, había hecho mal el ejercicio: “Más allá de la coña y partirte la caja en casa, explicarle qué se buscaba con el ejercicio sin penalizarle por haberlo hecho diferente (técnicamente no está mal) y tomar nota por si vuelve a pasar algo parecido con la misma persona de cara a posibles dificultades de aprendizaje”.

Pero es que, en el otro bando, también había personas que enarbolaban argumentos en favor de un aprobado para el niño: «Hombre, pues aprobarle claramente. El niño sabe ordenar alfabéticamente que al final es lo que nos interesa, no tiene la culpa de que el enunciado sea un poco ambiguo. Le explicaría como hacerlo, eso sí, para el siguiente ejercicio no ordene las letras sino los nombres», expresaba un usuario.

También había quienes reconocían que, a pesar de no ajustarse perfectamente al enunciado, sí debía reconocerse la creatividad y, por lo tanto, dar el ejercicio por bueno: «1. Reconocer que no he explicado bien el ejercicio. Que lo expliqué desde mi cerebro limitado de adulto. 2. Felicitar al alumno/niño por enseñarme a ver el mundo de manera diferentemente creativa».

A vosotros, ¿qué os ha parecido este problema? ¿En qué bando os posicionáis? 

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Fuente: El Huffpost.