Antes, los niños y las niñas querían ser cantantes, astronautas y bomberos, pero actualmente todo es muy diferente y, seguramente, si les preguntasa un gran número de ellos, te dirán que quieren ser influencers, youtubers o streamers.

Es muy posible que muchos de estos sueños mueran por el camino y que el hecho de querer ser influencer quede en una simple frustración y unos cuantos euros en ordenadores y cámaras. Sin embargo, si sale bien puede que, prácticamente, nos solucione la vida.

La recompensa del juego

Un claro ejemplo de ello es Ryan Kaji, un joven youtuber de 9 años que ha logrado tal éxito que ha llegado a generar un total de 29,5 millones de dólares únicamente a través de sus vídeos y sin tener en cuenta posibles campañas publicitarias y otros ingresos.

La revista Forbes ha incluido al joven en su lista de las “estrellas de Youtube mejor pagadas de 2020” y, curiosamente, lleva un total de 3 años consecutivos en lo más alto de la lista, desde que solo tenía 6 años.

El canal de este niño es realmente “inocente” y no tiene nada especialmente destacable o que nos permita deducir a que se debe este éxito tan aplastante. En sus vídeos abre regalos, prueba juguetes y vive aventuras en su casa, es decir, como muchos otros niños en Navidad.

Como os decíamos, esos 19 millones vienen solo de su canal de Youtube, ya que como muchos otros influencers realiza campañas publicitarias para marcas de ropa y juguetes que le dan un pequeño bonus extra de dinero de unos 200 millones de dólares.



Ingresos extras

Por lo visto, Ryan Kaji va a expandir su “universo” y está preparando una serie de televisión junto a Nickelodeon que, como era de esperar, va acompañada de un contrato multimillonario que haría que fueseis capaces de vender a vuestra madre.

Evidentemente, este pequeño no se libra del aire de polémica que siempre hay en Internet y mucha gente critica que sus padres le expongan a través de Youtube a una edad tan temprana. Esto es un tema complicado que puede verse de forma muy diferente según los ojos que lo miren y según la información que tenemos de la situación.

Lo que sí que es cierto es que Ryan se ve feliz haciendo sus vídeos y participando de forma activa en ellos y puede que, si sus padres saben gestionarlo, tenga su futuro solucionado.

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Fuentes: upsocl