Como ya os comentábamos ayer, el mes de diciembre siempre viene marcado por una serie de festividades de las que, para bien o para mal, no podemos escapar: el Puente de la Constitución, Nochebuena, San Esteban, Santo Tomás… y así mil días más al final de los cuales siempre estamos con la barriga llena. Y es que hoy nos toca hablar de ‘Gordos’.

La Lotería de Navidad, como cada año, también ocupa su lugar bien señalado el día 22 de diciembre. Millones de personas se reúnen alrededor de la televisión para ver si, por caprichos del azar, consiguen convertirse en millonarias de un segundo a otro.

El deseo de bañarse en dólares

Horas y horas viendo como un grupo de niños canta número tras número, mientras nuestras esperanzas de poder mandar al carajo a nuestros jefes calientan para salir. ¿No es este uno de los días más hermosos del año?

La cuestión es que, por una cosa u otra, este día también suele estar marcado por algún que otro ‘elemento disonante’. El tema de los tongos en este tipo de concursos es muy recurrente. Todos queremos ganar el Gran Premio y, cualquier cosa que nos acerque a ello, por pequeña que sea, la agarramos como si de un diamante se tratase.

Cualquier clavo ardiente nos vale

El año pasado, por ejemplo, ya se habló de tongo cuando, mientras se introducían las bolas en el gran bombo, uno de los operarios hacía un ‘gesto extraño’ con su mano. Mucha gente apuntó al momento que se trataba de tongo, ya que el señor habría metido una ‘bola extra’ que no correspondería. La cosa, como suele pasar en este tipo de asuntos, acabó en nada (la gente se suele montar más películas en la cabeza que el propio Hollywood).

Y es que ayer, como cabía esperar, este asunto se repitió (es ya casi una tradición). Os contamos que la polémica surgió cuando, tras meter las bolas con los premios en el bombo, un operario hizo un ‘gesto sospechoso’ al, aparentemente, darle una patada a algo que había en el suelo. Inmediatamente, mucha gente señaló que el objeto en sí era una bolita y que, por lo tanto, había un número que no saldría premiado, gritando así pues tongo a los cuatro vientos.

Lo cierto es que en el vídeo no se veía demasiado: parecía, simplemente, un gesto con el pie y, de hecho, no se veía nada en el suelo… ¿sería todo esto fruto de nuestra imaginación, ansiosa de poder rascar algún euro?



Ayer Twitter ardió con este tema. Muchos señalaron que, efectivamente, era una bolita; otros se decantaron por una bolita de papel y, finalmente, teníamos a los que decían que no había absolutamente nada… y, al parecer, es aquí a donde apunta la versión oficial.

Varias horas después de la finalización del sorteo, Loterías y Apuestas del Estado ha decidido pronunciarse al respecto para aclarar que, lo que se pudo ver en la foto que os dejamos justo aquí arriba, no es más que el reflejo de uno de los focos en la superficie acrílica del recipiente… nada más. Al parecer, el Teatro Real, donde se celebra el sorteo, está lleno de focos y, por lo tanto, este tipo de reflejos son habituales.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta explicación oficial? ¿Estáis de acuerdo con ellos o seguís pensando que hay gato encerrado?

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Fuente: El Huffpost.