«¡Ahora caigo!» es uno de los concursos más emblemáticos de la televisión. Echar la tarde viendo a Arturo Valls haciendo de las suyas (con su ya clásica ristra de chistes malos), es uno de los mayores placeres que podemos encontrar cuando el aburrimiento se apodera de nosotros.

Se trata de un concurso en el que la cultura es importante (es la única forma de ganar el gran premio), pero en el que las caídas de los concursantes son (y no nos vamos a engañar), el momento más divertido y esperado por todos.

Una anécdota inesperada (y desagradable)

Recordemos que, antes de empezar el concurso, los aspirantes realizan una presentación en la que, por lo general, explicar cuatro cosas de su vida, incluidas su profesión y sus aficiones. Y es que ya se ha convertido en toda una ‘marca de la casa’ que los concursantes aprovechen ese momento para contar alguna de sus aficiones más locas, descabelladas y surrealistas. Y exactamente eso fue lo que pasó ayer.

Este pasado lunes, el programa dio la bienvenida a Julia, una concursante en apariencia ‘normal’, pero que dejó a Arturo Valls con una de las caras de asco más notorias que hemos visto en toda la historia del programa.

Todo iba por buen camino…

Al principio de su presentación, nada dejaba intuir lo que se avecinaba: «Vengo de Ronda, Málaga, soy enóloga, aunque ahora hago enoturismo, realizo visitas y catas por las diferentes bodegas que hay en mi zona», aseguraba.

«Mis hobbies son los típicos de todo el mundo: Leer, escuchar música… pero tengo uno un poquito raro y que a la gente le puede asustar un poco», soltó la malagueña, dejando a todo el mundo expectante.



Vamos ‘al grano’

«Me encanta ver vídeos de granos», soltó la concursante ante la sorpresa de todo el mundo. Arturo solo consiguió articular un «¿Cómo?»«Cuando estoy tirada en el sofá, en lugar de ver videoclips,  me gusta verlos. Eso sí, me gustan los negros, los de pus, no», aclaró Julia.

«¡Qué asco, por favor!», afirmó Valls al escucharla. En ese momento, el presentador amagó con sacarla del concurso de inmediato: «Colócate y abre la trampilla», pidió el presentador ante las risas del público.

Entonces, el valenciano le preguntó lo que todos estábamos pensando: «¿Por qué no te haces esteticista?», a lo que ella respondió de forma bastante lógica: «me gusta verlos, no tocarlos»… y es que una cosa no quita la otra, supongo.

Si algo quedó claro es que, después de escuchar eso, Arturo Valls se quedó con el estómago revuelto, ya que no pudo quitarse la cara de asco en todo lo que duró el programa.

Al final, Marta, la concursante central, acabó tan confundida que terminó por perder ante Julia, a quien no le fue nada mal a lo largo del concurso (acabó como vencedora).

Después de coronarse en la trampilla central, la malagueña decidió no arriesgarse y plantarse con 5.501 euros que no le iban a sentar nada mal: «Es una alegría porque me lo he encontrado y el juego de mesa le hace mucha ilusión a mi hermana», aseguraba. No solo consiguió dejar a Arturo con un mal sabor de boca, sino que se fue para casa con un dinerillo sin hacer prácticamente nada… ¿qué más se puede pedir?

A vosotros, ¿qué os han parecido los gustos de Julia? ¿También pasáis las tardes haciendo este tipo de cosas? 

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Fuente: 20 minutos.