Instagram es una de las plataformas más útiles para todas las personas que quieran compartir su ‘arte’ con el resto del mundo. La red social de fotografías es un escaparate perfecto para ilustradores, fotógrafos, dibujantes, editores y cualquier persona que se dedique a las artes visuales y, precisamente por eso, se ha popularizado mucho en este sector profesional.

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No es oro todo lo que reluce

Desde hace unos meses, muchas cuentas de artistas se han visto ‘secuestradas’ por piratas informáticos que, valiéndose de una serie de artimañas, consiguen hacerse con los datos de los usuarios para poder ‘loguearse’ en sus cuentas.

Una vez estos ciberdeliencuentes consiguen hacerse con la cuenta ajena, por lo general, piden un rescate en forma de un traspaso de dinero concreto o, directamente, el número de cuenta bancaria de la otra persona.

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Un anzuelo muy peligroso

El método más utilizado para robar la contraseña de los usuarios es el siguiente: nos llega un mensaje de Instagram o un correo con un link en el que se nos pide que nos identifiquemos ya que, supuestamente, hemos cometido una infracción de copyright. Se nos advierte de que, si no lo hacemos, nos cerrarán la cuenta. Pero es todo una mentira.

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A través de ese link, se nos pide una serie de datos personales que pueden ir desde la contraseña de nuestra cuenta de Instagram, hasta nuestros datos bancarios, Evidentemente, esto no es más que un anzuelo con el que pretenden engañarnos.

Meter la pata hasta el fondo

Lo habitual es que, si la persona no proporciona sus datos en ese momento, empiece a recibir más correos en los que se le avisa de que, si sigue tardando, le borrarán su cuenta para siempre.

Instagram Fire GIF by darkbean



Esto, que siempre es un problema grave, para personas que se ganan la vida con sus perfiles personales, en los que venden sus trabajos y consiguen clientes, puede ser una situación de ruina absoluta.

Casos de ruina total

El caso de la fotógrafa Thais Varela es un ejemplo perfecto de este modus operandi: los secuestradores le pidieron una suma de dinero concreta y, en caso de no pagar, le borrarían la cuenta o se la venderían a otra persona.

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Ella llevaba siete años de su vida dedicada a su cuenta y, por el miedo a perder todo su trabajo, llegó a ceder y pagó a los secuestradores, quienes acabaron por devolverle el perfil. Esto es muy triste, pero es lo que le queda a mucha gente que, desesperada, ve cómo todo su trabajo se va al garete por culpa de unos desalmados.

También se han dado casos en los que los secuestradores utilizan cuentas grandes, de miles de seguidores, previamente robadas, para intentar estafar a otras personas, haciéndose pasar por una cuenta de ‘atención al cliente’ de Instagram. Desde ese perfil, mandan los susodichos links a otros usuarios para que estos, a su vez, piquen. Toda una infraestructura de estafa y robo.

¿Es posible prevenir esto?

Lo cierto es que hay muchas formas de prevenir este tipo de robos. La primera, y más obvia, es que no debemos poner nuestras credenciales en ningún correo extraño que nos llegue, por más que ponga que es ‘oficial de Instagram’.

Estas redes sociales siempre nos pedirán estos requerimientos a través de la propia aplicación, y no a través de correos electrónicos.

Consejos varios:

  • Ignora cualquier mensaje que te llegue a través del correo o de los mensajes privados de la aplicación en los que se te pida ‘entrar en un link’.
  • En el caso que des con una página para, ‘supuestamente’, loguearte en Instagram, lo que tienes que hacer es comprobar que, efectivamente, sea oficial, y no una página para hacer ‘phishing‘, falseando la página de inicio de la red social.
  • Activa el ‘inicio de sesión en dos pasos’, de tal forma que, siempre que quieras iniciar sesión, tengas que aprobarlo antes desde tu teléfono, bien desde una aplicación externa, o bien vía SMS.
  • Si los secuestradores no han cambiado todavía los datos del correo personal, podremos pedir un cambio de contraseña que, de forma inmediata, cerrará todas las sesiones abiertas y pedirá que nos volvamos a ‘loguear’. Si los delincuentes ya han cambiado el correo, no hay nada que hacer por esta vía.
  • Por último, solo nos queda contactar con Instagram para ver si, exponiéndoles nuestro caso, pueden darnos alguna solución.
  • También podemos contactar con la Policía, ya que tienen un departamento de ciberseguridad… pero esta vía, probablemente, será la más lenta.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? ¿Tenéis alguna experiencia directa con un caso de este estilo? 

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