Comer es uno de los mayores placeres de la vida; comer es, sencillamente, sinónimo de felicidad. Cuando estamos pasando por un momento un tanto complicado, llenarnos el estómago con nuestro alimento favorito puede venirnos muy bien y darnos la energía que necesitamos. Pero obviamente no todo pedido de comida equivale a alegría… sobre todo, si es en contra de tu voluntad y supone la comisión de un delito.

Jean Van Landeghem es un hombre belga de 65 años que en los últimos nueve ha vivido una pesadilla: recibía en su domicilio pizzas que no había pedido. Ahora, parece que este calvario ha acabado.

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El impacto del ‘boom’ mediático

Todo empezó hace nueve años, cuando Van Landeghem recibió un pedido de pizzas que no había encargado en su casa de Turnhout, en Flandes (Bélgica). Al principio, pensó que se trataba de un error, pero la cosa no acabó ahí; a partir de entonces, siguió recibiendo pizzas e incluso llegó a recibir hasta 14 pizzas al mes. «Puede ser entre semana o los fines de semana, a cualquier hora del día«, explicaba el pasado mes de junio a la prensa. Él no pagaba nada porque rechazaba los pedidos, pero detrás de todo esto había un acoso y un coste para los restaurantes.

Ahora lleva seis meses sin recibir ninguna pizza, justamente cuando su historia se viralizó. Sin embargo, él no acaba de fiarse: «Afortunadamente, desde la cobertura mediática del asunto, ha habido una calma total. Parece que el autor se asustó con todo el ruido que hizo, pero también porque atrajo la atención de la policía«.

Las secuelas de una pesadilla

Durante esta ‘pausa’, tampoco ha podido desconectar del todo, ya que este acoso ha afectado a su bienestar mental. «A pesar de todo, no he encontrado la serenidad. Seis meses sin nada y aún así, con cada motocicleta que pasa, con cada coche que se detiene frente a mi casa, empiezo a temblar como una hoja«.

Sed de venganza

Según este hombre, pueden existir dos explicaciones al cese del envío de pizzas. «O bien el autor ha dejado de hacer pedidos en mi nombre, o bien las pizzerías han tomado mi nombre y dirección y las han puesto en la lista negra«.



Y asegura que la persona detrás de todo esto no se irá ‘de rositas’. «Me gustaría saber quién me ha estado volviendo loco todo este tiempo. Y quienquiera que lo haya hecho se arrepentirá«, comenta Van Landeghem.

Líneas de investigación abiertas

La policía sigue investigando e indagando en el caso para dar con el autor; de momento, se desconoce la identidad del acosador, pero se barajan diversas líneas de investigación. Entre los investigados se encuentra una pareja amiga de Van Landeghem que también habría sufrido este tipo de entregas indeseadas durante años.

Sin embargo, él no cree que sus amigos estén involucrados en el ‘embrollo’. De ser ciertas las sospechas, sería otro palo muy duro para su vida…  Estaremos al tanto de todas las novedades.

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Fuentes: 20minutosbrusselstimes