Si algo podemos encontrar en Internet son historias muy curiosas que de ninguna otra forma podrían llegar a nuestro saber. Si nos las contara alguien, seguramente pensaríamos que no puede ser cierto… Pero de curiosidades está el mundo lleno y algunas, aunque no hayan empezado con muy bien pie, han tenido un final muy feliz para sus protagonistas.

Antonio Carlos da Silva es un hombre brasileño de 35 años de edad que llevaba toda la vida buscando a su familia. A los ocho años de edad, Antonio decidió huir de casa debido a los malos tratos de su padre. Se subió a un autobús y, tras quedarse dormido, llegó a la ciudad de Ceará, donde se quedó a vivir.

Sin rastro del pequeño Antonio

Su familia lo buscó por todas partes, pero nadie había tenido noticias de Antonio ni lo habían visto por ninguna parte… hasta ahora.

Durante el tiempo en que estuvo alejado de su familia, Antonio deambuló por las calles hasta que fue internado a un albergue de niños abandonados y luego fue adoptado por la Asociación O Pequeno Nazareno.

Una publicación lo cambió todo

Años después, siendo un adulto, empezó la búsqueda para encontrar a su madre. Por ello, publicó en un periódico una fotografía de él de niño y otra de su aspecto actual con el título «estoy buscando a mi mamá» y una descripción de lo que recuerda de aquella época.

«El nombre de mi madre es Jeane o Geane da Silva. El nombre de mi hermano es Diego. El de mi tío es Nino y es artesano. Nací en el año 1988 aproximadamente en la ciudad de Juazeiro do Norte. Me perdí cuando tenía 6 años«, decía.



El tío de Antonio leyó la publicación e identificó a su sobrino; rápidamente se puso en contacto con su hermana, la madre de Antonio, y concertaron el encuentro. Las fotos del álbum familiar confirmaban que era el mismo niño de la fotografía que guardaba Antonio de su infancia… Por fin, había encontrado a su familia.

Un sueño hecho realidad

Veintisiete años después, Antonio pudo abrazar a su madre y conocer al resto de sus familiares y sus tres hermanos. «He soñado muchas veces con volver a casa«, explicaba él.

«Carlinhos se escapó un día en que su padre lo quiso golpear, al día siguiente lo vieron en las calles de Santa Rita, y luego nunca hubo noticias. Soy la mujer más feliz del mundo«, afirma su madre. Para evitar cualquier tipo de sospecha, la familia le propuso someterse a una prueba de ADN, pero él no tenía ningún tipo de duda de que se trataba de su verdadera familia.

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Fuente: upsocl G1