La manicura no tiene género; cada día se va normalizando que la manicura es cosa de hombres y mujeres, y a pesar de que todavía queda mucho camino por recorrer, poco a poco se van rompiendo los estereotipos de género como, por ejemplo, el hecho de que pintarse las uñas sea algo exclusivo de un género.

Es verdad que, en estos últimos años, cantantes como Rosalía han popularizado muchísimo el arte de las uñas: largas, coloridas y llenas de piedras preciosas, la discreción es lo último que se premia.

Pero es que también tenemos ejemplos como los de Bad Bunny, uno de los primeros artistas que, en estos últimos años, decidió aparecer en sus conciertos con las uñas perfectamente pintadas, haciendo gala de ellas.

El color da vida

Esto, como es evidente, ha ayudado a que esta práctica se ponga de moda, y son cada vez más los hombres que optan por integrar las uñas pintadas (de forma más o menos discreta) en su ‘look’ habitual, independientemente de su orientación sexual.

Y es que, aunque esto sea cada vez más común, lo cierto es que hay mucha gente que todavía no está dispuesta a asumir este ‘cambio de tendencia’. Sin ir más lejos, hace un tiempo, Bad Bunny denunciaba que un salón de belleza en España le habría negado hacerle una manicura por el hecho de ser hombre. Vivimos en un mundo de locos.

Todavía queda mucho trabajo por hacer

Poco a poco y con el tiempo, este tipo de discriminaciones tienen que ir desapareciendo (y, de hecho, sabemos que esto está ocurriendo). Pero eso no quiere decir que todavía no queden resquicios de lo que fue una mentalidad mucho más arcaica, agarrada a los caducos roles de género que, durante décadas, han pautado nuestras vidas.

Recientemente, Trevor Wilkinson, un adolescente estadounidense, se ha tenido que enfrentar a una lamentable situación de discriminación, cuando fue expulsado de su instituto por llevar las uñas pintadas. Además, el reglamento interno del centro sí dejaba llevar las uñas pintadas a las chicas, por lo que la discriminación es más que evidente.



El doble rasero

“Me han expulsado por llevar las uñas pintadas. Me han dicho que continuaría expulsado hasta que me las quitara”, explicó el joven en sus redes sociales, “Es una norma de doble rasero, porque las chicas pueden hacerse y pintarse las uñas”.

Él no pensaba dejar las cosas así como así, por lo que inició una campaña de Change.org para cambiar la normativa del centro y que esta fuese mucho más ‘normal’ y menos ‘discriminatoria’. De momento, ha conseguido ya 66.500 firmas, por lo que la cosa no va nada mal.

Con uñas y dientes

Él apela a la libertad de expresión y a poder vestir como quiera, sobre todo cuando hay un sector al que, por su género, sí se le permite: “La libertad de expresión es razón suficiente para ver que estas reglas de vestimenta no están bien. Soy un chico gay y estoy más que orgulloso. Esto es injusto y no está bien”.

Trevor lo que pretende es demostrar que lo que la mayoría de gente piensa es que hay que poder expresarse con libertad y mostrarse al mundo como uno realmente se siente, sin que tengan que darse estas situaciones lamentables que, para muchas personas, son tremendamente perjudiciales.

“Soy humano, soy válido. No debería meterme en problemas por llevar las uñas pintadas”, explica en su ‘manifiesto’, “Es momento de que esto cambie, y ese momento es ahora”, concluye.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta situación? ¿Habéis sufrido algún tipo de discriminación de este estilo? 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La Vanguardia.