Habitualmente, pensamos que hay rasgos de nuestra personalidad que son positivos y otros que son negativos, pero muy a menudo puede ocurrir que alguno de nuestros aspectos considerados “buenos” se conviertan en algo muy nocivo para nuestra persona.

Tenemos que ser fieles a nuestra personalidad, no nos queda otra, pero casi siempre podemos encontrar un equilibrio que saque lo mejor de nosotros sin llegar a un extremo negativo.

1Disciplinado/a

Tener determinación para llevar a cabo tus objetivos es claramente algo bueno que hará que consigas muchas de las cosas que te propongas. Sin embargo, podemos terminar cayendo en tendencias obsesivas derivadas de un perfeccionismo extremo que genera más estrés que resultados.

 

2Amable

La amabilidad es un rasgo que hará que seamos personas cooperativas y que tengamos mucha gente a nuestro alrededor. Pero a veces nos conviene afrontar la realidad tal y como es y no esconder otros sentimientos usando la amabilidad como máscara.

3Extrovertido/a

Los extrovertidos suelen ser personas que disfrutan de una conversación. Les gusta conocer gente y saber qué hacen los demás, pero eso puede generar problemas de autoestima si no nos centramos un poco en nosotros y nos damos tiempo de vez en cuando para reflexionar.

4Abierto/a de mente

Las personas abiertas siempre quieren probar cosas nuevas y dar pasos nuevos siempre yendo hacia delante. Esto te hace progresar como persona, pero nunca debemos olvidarnos de mantener un espíritu crítico y saber cómo juzgar lo que nos rodea porque en un momento u otro deberemos posicionarnos.



5Emocionalmente estable

Parece mentira que la estabilidad emocional pueda ser algo malo, pero lo cierto es que vivir afrontándolo todo de forma estoica y simplemente mantener siempre el equilibrio no es algo positivo. De alguna forma, hay cierto balance que solo se consigue, precisamente, rompiendo un poco el equilibrio.

6Trabajador/a

Ser trabajador es bueno. Dedicar tiempo a lo que hacemos nos dará mejores resultados y denota madurez, pero si nos pasamos de largo puede que nos olvidemos de lo que sucede a nuestro alrededor y no disfrutemos de la vida por estar siempre excesivamente centrados en lo que hacemos.

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Fuentes: codigonuevo