Casarse por todo lo alto es un estrés. Hacer un bodorrio es un follón que consumirá gran parte de nuestro tiempo, paciencia y, sobre todo, dinero. Si quieres casarte ‘de blanco’, además, necesitarás un ostentoso vestido para caminar hacia el altar… y escogerlo siempre es una tarea ardua y complicada.

Lo normal es probarse varios vestidos hasta dar con el adecuado y, en ese momento, empiezan las dudas que, previsiblemente, nos acompañarán hasta el mismo día de la celebración de la boda: ¿Era la elección correcta? ¿Me habré equivocado?

wedding GIF

En cualquier caso, dar con el vestido adecuado suele ser un momento en el que, al fin, encontramos un instante para respirar ante tanto estrés… pero eso no fue garantía de nada para la protagonista de nuestra historia de hoy.

Ella se pasó meses buscando su vestido ideal. Tenía que ser perfecto para que el día más importante de su vida también lo fuese. Después de mucho buscar, consiguió dar con uno que compró online (ya sabéis que, con el tema de la pandemia, esto se ha convertido en nuestro día a día).

oh god you devil wedding GIF by Warner Archive

Y es que comprar por la red puede tener cosas muy buenas… pero también cosas no tan buenas. Eso es lo que le pasó a Deux Aubrey… o, al menos, lo que ella creía que le había pasado. Ahora lo entenderéis.

Ella pidió su vestido por Internet y, cuando le llegó a su casa y se lo fue a probar, se dio cuenta de que lo que llevaba puesto no tenía nada que ver con lo que, supuestamente, le iban a mandar; la pieza de topa no tenía nada que ver con las fotos que ella había visto.

Aquí podéis ver cómo era el vestido que Aubrey había escogido originalmente:

Aquí podéis ver cómo lucía por la parte de la espalda…



Y aquí podéis ver cómo era el vestido ya puesto: no tenía nada que ver con lo que se veía en las fotos anteriores:

En ese momento, la mujer entró en cólera y decidió mandar un correo electrónico a la tienda donde lo había comprado reclamando esta situación. Ella estaba convencida de que ese NO era el vestido que ella había pedido. ¿Qué recibió como respuesta? Pues, probablemente, la mejor respuesta que podía recibir y que ya es historia de Internet:

“Hola, Will Aubrey. ¿Verificaste tu mail? Te pusiste el vestido al revés, por favor póntelo de la forma correcta. Saludos cordiales”.

Como ha quedado patente con el mensaje, la mujer se había puesto el vestido del revés y, por lo tanto, era normal que no correspondiese con lo que se veía originalmente en las fotos. Fue la propia Aubrey la encargada de compartir la historia a través de su cuenta de Facebook.

“Hace dos semanas llegó mi vestido. Estaba realmente enfadada por cómo se veía y, molesta, envié un mail a la tienda para que me reembolsasen el dinero. Me tomé fotos con el vestido puesto y les dije que no se parecía en nada a lo que yo había comprado». A continuación, ella compartió la divertida respuesta de la tienda.

«¿Cómo no se me pasó por la cabeza que el vestido estaba del revés? En realidad el vestido resultó ser hermoso. Algunas veces no importa cuánta educación recibamos, siempre habrá momentos en los que no utilicemos el sentido común, como cuando debes tienes que ponerte bien la ropa», bromeaba la recién casada.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta surrealista historia? ¿Alguna vez os ha pasado algo parecido?

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Fuente: Upsocl.