Arielle Keilse se ha convertido en la primera mujer transgénero en ponerse la corona de Miss Intercontinental Nueva Zelanda 2020, haciendo historia y marcando así un hito muy importante para los derechos del colectivo LGTBIQ+.

Ella, como muchas otras personas transgénero, tuvo un pasado muy duro. Su familia, después de enterarse de cuál era realmente su identidad de género, le dio de lado hasta tal punto, que tuvo que abandonar su Filipinas natal e irse a probar suerte en un país completamente diferente, que la aceptase como ella realmente era.

Un camino lleno de dificultades

Actualmente tiene 26 años y, para poder llegar a donde está ahora, ha tenido que pasar por un largo y difícil camino, lleno de obstáculos. Empezó su transición de género en 2017, cuando tenía 23 años y, según confesó, no le fue nada fácil:

«Salir del armario como un hombre gay no era tan aterrador como salir del armario como una mujer transgénero», explicaba en una entrevista para Metro.

 

Para ella, el momento más complicado fue el pensar que la gente de su alrededor, su familia, podía verla como una especie de ‘monstruo’ que había decidido modificar su cuerpo: «Toda tu vida cambia y también cambia la forma en que la gente te verá para siempre», reconocía.

Una decisión que le cambió la vida

Pero sus ganas de poder tener el cuerpo que realmente correspondiese con su género eran más grandes que todo lo demás y, como ella misma decía, no quería seguir ‘perdiendo el tiempo’ en un cuerpo que no sentía suyo.



«Ya había pasado los años formativos de mi vida con el género equivocado, tampoco quería desperdiciar mis veinte años en el cuerpo equivocado».

Tuvo que recorrer un camino muy complicado. La mayor parte de su transición la hizo lejos de su familia, ya que no podía contar con el apoyo de casi ningún miembro de esta. Ella, por su parte, no desistió en sus intentos de volver a acercarse a los suyos… y parece que, al menos de momento, ha hecho avances muy significativos.

El horizonte brilla con intensidad

Su padre, que era uno de los que, al principio, más se oponía a su cambio, ha sido uno de los primeros en comenzar a aceptarla: «Puedo ver en su rostro que está orgulloso de mí, como genuinamente orgulloso de mí», confesaba emocionada.

Por lo demás, Arielle ha reconocido haber vivido una experiencia increíble con su paso por el concurso de belleza. Era un sueño que ella había tenido desde pequeña y, poder verlo hecho realidad, después de tantas dificultades, es una de sus mayores alegrías. Ahora, ya está planteándose cuáles serán las siguientes metas que se pondrá en su horizonte.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Arielle Keilse?

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Fuente: 20 minutos.