Se confirma una de las noticias más trascendentales de la criminología española: los huesos hallados en junio del año pasado en la finca de La Romana pertenecen a una de las niñas asesinadas en Alcàsser. Las pruebas de ADN realizadas a los restos humanos encontrados confirmarían que pertenecían a Miriam García.

En junio de 2019, un joven fan de la serie se desplazaba a la zona y, por casualidad, daba con cuatro huesos que parecían pertenecientes a un esqueleto humano. En ese momento, empezaron las pruebas científicas para confirmar si se trataba de una de las tres niñas desaparecidas, Miriam García, Desirée Hernández y Toñi Gómez, o bien pertenecían a otro suceso.

El ADN ha arrojado la luz que faltaba

Los restos se analizaron en Barcelona y, después de una exhaustiva investigación, los científicos determinaron, en base a las muestras de ADN tomadas al padre de la víctima, que, efectivamente, esos huesos eran de la menor.

Esta información llega a las puertas del triste aniversario de la desaparición de estas tres niñas: el próximo 14 de noviembre se cumplen 28 años de este suceso que conmocionó por completo a la sociedad española y que, casi tres décadas después, sigue sin resolverse.

El documental que lo revivió todo

Todo este asunto ha vuelto a situarse en los focos en el último año gracias al documental de Netflix «El caso Alcàsser», donde se echaba la vista atrás para entender qué fue lo que ocurrió; qué se hizo bien y qué se hizo mal en una investigación que nunca dio con el culpable de esos tres atroces asesinatos.

Aquel documento gráfico reavivó el interés popular por el caso y, precisamente a raíz de ello, un joven se desplazó a la zona para conocer el terreno donde había ocurrido todo… y, entonces, un hallazgo removió toda la investigación: esta persona daba con los mencionados huesos que, finalmente, han resultado ser de una de las víctimas.



En busca y captura

Según el diario ‘Las Provincias’, el resultado de este análisis, realizado por el Instituto Nacional de Toxicología, ya habría sido remitido al Juzgado de Instrucción número 6 de Alzira, donde se está llevando a cabo la lenta investigación. El problema de todo este caso es que, a pesar de que el asesinato se le atribuye a Antonio Anglés, nunca se dio con su paradero y, de hecho, son muchas las teorías que apuntan a que ya habría fallecido hace años.

En el informe forense de 1993 ya se recogía que a una de las víctimas le «faltan parte de los dedos índice, corazón, anular y meñique», así pues, con esto se acabaría de llenar estos agujeros que quedaban en la investigación original.

Caso abierto; heridas abiertas

El problema, según ha advertido la Guardia Civil, es que estos nuevos descubrimientos no aportan nada que pueda hacer avanzar la investigación, por lo que no se trata de una pista nueva, sino de una pieza que completa el rompecabezas de una pista anterior. El padre de Miriam, por su parte, defiende la teoría de que alguien se había llevado los huesos de su hija y que, ahora, los ha devuelto a la zona. De momento, no hay pruebas públicas de que se pueda apuntar en esta línea de investigación.

De momento, estaremos atentos a nuevas informaciones que puedan surgir sobre este caso. 

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Fuente: El Español.