Britney Spears, desde hace ya unos cuantos años, no es la sombra ni de lo que fue. La revolucionaria cantante tuvo su máximo momento de esplendor a principios de los 2000 y, desde entonces, tanto su carrera como su vida personal han ido cuesta abajo; en picado y sin frenos. Ella sufrió el problema que han padecido muchos artistas que han tocado la fama muy de jóvenes: un fuerte ascenso hasta el cielo y una explosión luminosa y sonora, pero fugaz.

Escándalo tras escándalo

Su vida estuvo plagada por los escándalos de todo tipo y, desde hace más de una década, a pesar de que ya prácticamente no es un personaje público, su estabilidad emocional, económica y profesional siempre ha estado en la cuerda floja.

La popularidad le salió muy cara a esta cantante de Misisipi que, en muy pocos años, vio cómo todo lo que había construido se le iba al garete. Desde entonces, ha hecho lo que ha podido para mantenerse en pie.

Un presente nada prometedor

Y es que las cosas no parecen mejorar para ella. Recientemente, se ha sabido que la artista de 38 años no puede hacer casi nada si no es con consentimiento de las autoridades, ya que se encuentra bajo tutela judicial al tener vetada de forma parcial su libertad.

Britney estaría viviendo un auténtico infierno en el que no puede hacer casi nada: no puede irse de compras ya que no dispone del control de su dinero, no puede ver a sus hijos, ni casarse si quisiera y es que, de hecho, no puede ni salir de su casa al vivir bajo arresto domiciliario.

No es dueña de nada

Algo que ha sorprendido mucho a sus fans es que la cantante no puede ni gestionar sus propias redes sociales, pudiendo solo ‘postear’ cosas cuando se lo permiten. A pesar de todo esto, la cantante sigue manteniendo una gran legión de seguidores que esperan impaciente nuevas noticias e interacciones de la cantante.



La artista se encuentra sumida en una total tutela por parte de su entorno familiar, además de por unos psiquiatras y por las autoridades judiciales. A pesar de que ella no está de acuerdo, es su padre el que gestiona casi todos los aspectos de su libertad. Todo esto después de haberse visto envuelta en multitud de problemas judiciales y psicológicos.

Y los problemas legales no cesan

Y es este aspecto el que más ‘enfada’ a los seguidores de Spears, quienes aseguran que su tutor solo quiere enriquecerse a costa de su hija… y bueno, en esas estamos desde hace unos cuantos años ya.

Otra parte de su familia tampoco está de acuerdo con el régimen de vigilancia al que la han sometido los psiquiatras y los servicios judiciales y, de hecho, llevan años intentando ganar alguna batalla al respecto en los tribunales… pero lo cierto es que, de momento, parece que la cosa no avanza en absoluto.

Por lo demás, nos quedamos a la espera de si, en un futuro no muy lejano, la cantante vuelve a los escenarios, y nos pone a bailar al ritmo de «Hit me, baby, one more time».

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? ¿Qué pensáis de que la cantante no tenga ningún tipo de libertad? 

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Fuente: Mundo Deportivo.