Algunos sabréis lo que es la pareidolia, el fenómeno psicológico que hace que veamos formas reconocibles donde, en realidad, no las hay. Casi siempre nos pasa con caras cuando, por ejemplo, vemos que la tetera nos mira raro o nuestros huevos fritos parecen contentos de ser comidos.

Pero en esta ocasión veremos un caso bastante extremo de esto, ya que el pez del que vamos a hablar parece tener una cara humana.

Fue descubierto en Krabi (Tailandia)

Lo descubrieron unos pescadores durante el que habría sido un día más de pescar. Uno de ellos, Prasert Shookul, de 33 años, atrapó un pez de color muy pálido que parecía tener un rostro humano y que pesaba 2,7 kilos y medía unos 40 centímetros de largo.

“Casi lo había arrojado todo al agua cuando vi al pez aterrador. Me estaba mirando y tenía una cara como la de un humano feo y con el ceño fruncido“, dijo Shookul.

Como podréis ver en la imagen que os mostraremos a continuación, el pez tiene unos labios gruesos y mostraba una expresión de “susto” al tener la boca abierta y los ojos saltones. Esta fue la descripción del pez que hizo el pescador.

“Tenía una cara como la de un humano feo y con el ceño fruncido. El cuerpo del pez era más corto de lo que debería haber sido y tenía labios grandes pero sin dientes“, explicó Shookul. Cuando llegaron a la orilla el pez ya había muerto, pero aún así se lo mostró a todo el pueblo y nadie sabía qué era.

“Nadie sabía qué era esta criatura en nuestro pueblo, incluidos los ancianos. No me atrevía a cocinarlo para mí ni para nadie más. Fue tan extraño“.



Al final, los expertos lo identificaron

Fue entonces cuando acudieron algunos expertos del centro marino local para analizar y examinar el pez con detalle. Los especialistas dijeron que se trataba de un Pollicaris, unos peces que se entierran en la arena y abren su boca para capturar peces pequeños, lo cual explicaría esa expresión facial tan peculiar y digna de un Oscar.

Mejor prevenir que curar

Shookul quedó medio satisfecho con la explicación, pero de todos modos hizo fotos al animal y entregó el pez al centro de vida silvestre de su pueblo por miedo a que el animal trajese mala suerte.

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Fuentes: upsocl