La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, dice esa canción de Rubén Blades que nos transmite unas imparables ganas de bailar. Y es que no podía ser más cierto; llena de momentos que nunca habríamos podido predecir ni en nuestros mejores sueños, ni en nuestras peores pesadillas. Agarraos fuerte porque hoy os traemos una historia muy loca de esas con las que no sabes si soltar una carcajada o preocuparte, pero lo que es seguro es que desapercibida no pasa.

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Un soborno oculto

Mani Warda es un técnico que unas semanas atrás recibió la visita de una pareja para que reparara su móvil. Sin embargo, se encontró algo de lo más curioso en el interior del smartphone.

Se trataba de una nota que decía lo siguiente: «Por favor, dile a mi mujer que el teléfono no se puede reparar. Quiere revisar el historial de llamadas. Estos 100 dólares son tuyos. Gracias«. Pero la cosa iba en serio: junto al papel, había un billete de 100 dólares.

El gran dilema

Mani no dudó en publicar en redes sociales lo que le había sucedido y el dilema que se la planteaba: «¿Qué pensáis que debo hacer? ¿Debo decírselo a su mujer o quedarme el billete?«.

Al final, un mix de las dos. Optó por quedarse el dinero y decírselo a la esposa, que llegó un día antes del día en que habían quedado que estaría arreglado.

La reacción de la esposa

«No lo arreglé porque lo abrí y esto es lo que había dentro«, le dice el técnico a la mujer, mostrándole la nota. «No quiero tener nada que ver con esto, no quiero que me involucréis en esto, es cosa vuestra«.



La mujer no salía de su asombro. «¿¡Es esto en serio!?«, le dijo la esposa. Y claro, la curiosidad mató al gato… así que le ofreció 200 dólares si conseguía reparar el teléfono. «Lo quiero arreglado YA. Te pagaré 200 dólares, lo quiero arreglado«.

Él accedió, pero no sin antes dejar claro que no quería meterse en su relación por esto. «Lo voy a arreglar pero no quiero saber nada de esto. Me sentí mal porque quería que supieras la verdad, pero no es asunto mío«. A la mujer, por su parte, solo le importaba averiguar qué había en el dichoso teléfono. «No te preocupes. Esto no tiene nada que ver contigo. Nada. Arréglalo«, le dijo.

Pero el marido se enteró y fue a la tienda a decirle 4 cosas al técnico…

La cosa se descontroló

El esposo le reprochó a Mani lo que había hecho. «Pero por eso te dejé una nota. ¡Te di dinero!» le decía, y Mani se excusaba: «Te dije que no quería que me involucraras en eso. Lo sé, pero no podía hacer eso, tío».

Al final, todo acabó de la peor forma posible; el hombre empezó a tirarle cosas y a destrozar la tienda y Mani tuvo que llamar a la Policía.

¿Qué te ha parecido esta historia? ¿Qué habrías hecho en el lugar de Mani?

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Fuente: 20minutos