Sin duda una de las míticas historias de terror que se cuentan al lado de una hoguera es la de la chica de la curva. A menudo, asociamos estos relatos a algo inventado que existe solo para dar miedo, pero en muchas ocasiones estas historias tienen un origen tan real como aterrador.

Precisamente el caso de la niña de la curva es uno de esos. Ocurrió hace 40 años en Majadahonda, pero primero vamos a hacer un poco de recapitulación de este “cuento” clásico de terror.




Un viaje sin vuelta

Según la historia, un hombre conducía por la noche por la carretera y recogió una joven que preguntó si la podía llevar a Madrid. Cuando se acercaban a una curva pronunciada la chica le alertó de que tuviera cuidado y, después de hacer caso a la joven, él se giró para hablar con ella, pero no estaba.




Un rostro conocido

Cuando acudió al cuartel de la Guardia Civil para denunciar lo ocurrido el hombre reconoció a la chica en una foto; sin embargo, los agentes le dijeron que esa chica había muerto 3 años atrás en esa curva y que él no era la primera persona que acudía a ellos contando la misma historia.

La forma de morir de la chica siempre ha sido distinta en los diferentes relatos contados por los conductores; sin embargo, todos coinciden en que su nombre era Eloísa.

Testimonios a posteriori

Todas estas historias hicieron que, en los 80, muchos optaran por intentar “cazar el fantasma” recorriendo la carretera por la noche con una cámara en mano. El periodista J.L Aguiar y el fotógrafo José Sanchez Martínez se pasaron una noche entera conduciendo y, cuando iban a regresar, encontraron una chica haciendo autoestop que les dijo lo siguiente:

”Voy hacia Madrid ¿Van ustedes hacia allí?… Tenía prisa por llegar, ¿podrían llevarme?”.




La joven les alertó de las curvas pero no despareció en ningún momento. Cuando llegaron a Madrid ella les indicó el camino hasta que llegaron a un lugar que hizo que los dos se estremeciesen. Estaban delante del cementerio de Carabanchel.

Sin embargo, la chica les dijo que vivía en una casa que había al lado, así que Aguiar y José Sánchez Martínez se dieron cuenta que no era el fantasma que buscaban.

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Fuentes: majadahondamagazin