Violeta Mangriñán es una de las televisivas del momento gracias a que, según los últimos rumores, podría ser, junto con Fabio, su pareja, una de las próximas concursantes de ‘La Casa Fuerte’, el novedoso reality de Telecinco cuya segunda temporada verá la luz en las próximas semanas.

Y es que siempre que la valenciana hace o dice algo, sube el pan. Sus seguidores están ojo avizor con cada uno de sus movimientos y ella sabe perfectamente que, sobre sus redes, siempre hay puesta una gran expectativa.

En ese sentido, lo último que ha decidido hacer la influencer es hablar sobre todo el dinero que ingresa, a sabiendas de que este tipo de temas es de los que más gustan a sus seguidores… y así ha sido: un éxito absoluto.

Dos caras de una misma moneda

Lo primero que Violeta ha querido dejar claro desde un principio es que hacer dinero con las redes sociales es algo muy positivo… pero que también tiene una ‘cara oculta’ que se ha de tener en cuenta, ya que no es oro todo lo que reluce.

«Yo me gano la vida con las redes sociales, aunque no me considero una influencer. Respeto a la gente que lo hace, pero a mi no me gusta etiquetar mi trabajo», explicó la joven en su último vídeo de MTMAD.

«En enero hará tres años que tengo Instagram y mi vida ha dado un giro muy heavy. En sentido económico ha sido para mejor, pero tener redes ha afectado a mis niveles emocionales bastante, ahora tengo más complejos que antes […] A nivel económico, evidentemente, me ha cambiado para mejor», reconoce la exsuperviviente que, sin ninguna duda, es una de las celebridades de Mediaset más seguidas y comentadas.

Y es que esto de los complejos derivados de las redes sociales no es nada nuevo. Sin ir más lejos, hace apenas unas semanas, Mangriñán compartía con todos sus seguidores que sufría de anorexia desde hacía mucho tiempo.





Reconoció que, a pesar de tener el asunto más o menos controlado, las redes sociales le hacían estar cada vez más pendiente de la imagen que daba al mundo y, por lo tanto, su trastorno alimenticio estaba cada vez más lejos de llegar a un final.

A pesar de que, en este caso, no habló de las cifras concretas que gana, sí que reconocía ganarse ‘muy bien la vida’. También señaló que, cuando escuchaba lo que cobraban algunos de sus compañeros y compañeras de profesión, se echaba las manos a la cabeza.

Mucha variedad dentro de ese mundo

«Como están las cosas no me puedo quejar, pero hay influencers que, cuando me entero de lo que cobran, pienso ‘¿te crees Beyoncé?’, pero cada uno decide cómo gestionarlo y trabajar a su manera, así que ya está», asegura.

Otra de las cosas que Violeta ha querido dejar claras es que ella, ante todo, es una persona ahorradora y que, por lo tanto, intenta malgastar el dinero que gana lo menos posible: «Recuerdo cuando trabajaba 45 horas a la semana por un sueldo que no llegaba a los 1.000 euros y sé lo que cuesta ganar el dinero. Por eso ahora lo agradezco más». Esto no quita que, de vez en cuando, a la influencer le guste darse algún que otro caprichito.

Pocos caprichos; mucho ahorro

En este sentido, Violeta admite de vez en cuando, va a algún restaurante bueno y cena sin mirar la cuenta, dejándose llevar por lo que le dicta el estómago: «Un día cenando en un restaurante dije ‘qué tranquilidad no tener que estar comprobando la cuenta’. Antes miraba cada céntimo», reconocía.

También ha reconocido que invierte en muchos negocios y, sobre todo, está focalizada en poder comprarse una casa a largo plazo: «Mi objetivo es poder dejar de vivir de alquiler», admitía.

Ella sabe que todas estas cosas que pasan en las redes sociales son pasajeras. Pueden durar más o durar menos, pero no cabe deuda de que acabarán por pasar y, por lo tanto, ella quiere aprovechar su momento para ahorrar lo máximo posible y emprender nuevos proyectos.

A vosotros, ¿Qué os ha parecido esta confesión de Violeta Mangriñán?

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Fuente: 20 minutos.

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