Salir a la calle con un micrófono a buscar la noticia no es tan fácil como muchos de los que estáis leyendo estas líneas pensáis. Es cierto que, por lo general, el periodismo que se considera ‘peligroso’ es aquel que se hace en zonas de guerra… pero es que salir a las calles de casi cualquier ciudad también implica una serie de riesgos que, gracias a la noticia de hoy, podremos ver de primera mano.

El trabajo de reportero de calle no es nada fácil. Cuando te despiertas por la mañana y te armas con el micro, lo cierto es que, en la mayoría de veces, no sabes a dónde te van a mandar.

Diego Demarco, periodista del canal argentino de de Canal 9, desearía nunca haberse despertado la mañana del día de ayer, ya que ni se le pasaba por la cabeza que su jornada laboral se iba a torcer tantísimo de un segundo para otro.

Ladrón por sorpresa

El reputado cronista se fue a cubrir una noticia en Sarandí, un barrio al sur de Buenos Aires el cual, al parecer, es uno de los más inseguros de la capital argentina. Él no tuvo que esperar demasiado para comprobar esta inseguridad de primera mano ya que, de la nada, mientras se encontraba preparándose para el directo, un hombre apareció y le quitó el móvil que sostenía ante el desconcierto de todos los presentes.

El ladrón se fue corriendo a toda velocidad y Demarco, aún armado con su micrófono, intentó seguirlo al grito de “¡Dámelo! ¡Damelo!” hasta que la cámara lo pierde al torcer en un callejón.

Podemos escuchar, de fondo y porque el micrófono del reportero está activado, como se lamenta de lo ocurrido: “Me acaban de robar el celular, me robaron el teléfono”. Muchos vecinos de la zona, como puede apreciarse en las imágenes, acudieron a la zona en auxilio del reportero… pero parece que ya era demasiado tarde. El veloz ladrón había conseguido con éxito su objetivo.

Una profesión de riesgo

Más tarde, el periodista seguía sin entender cómo había sido posible que le robasen delante de sus narices ya que, según explicó, había más medios de comunicación por la zona presentes en ese preciso momento. Por lo visto, preguntó a varios vecinos de los que se acercaron a ayudarle si conocían al ladrón, pero esa información, al menos de momento, no ha trascendido.



Ignacio González Prieto, colega de profesión del periodista afectado, le volcó su apoyo, y aprovechó la situación para alertan de los altos índices de inseguridad y violencia que, al parecer, están viviendo los profesionales de la comunicación estos últimos años.

A vosotros, ¿Qué os ha parecido esta marciana situación? ¿Alguna vez os ha pasado algo parecido? 

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Fuente: La Vanguardia.