En el año 2007, Youtube no era ni la sombra de lo que, años más tarde, acabaría siendo. Por aquel entonces era una plataforma de vídeo relativamente pequeña (aunque ya contaba con millones de usuarios), pero tenía la ventaja de ser, prácticamente, la primera red social dedicada en exclusiva a los vídeos, por lo que ahí iba a parar todo lo bueno que se subía a la red… y es ahí donde encontramos aquella famosa obra de arte que tenía a Edgar, un palo y un «ya, wey» como protagonistas.

Los números del éxito

Este breve vídeo consiguió superar las 50 millones de visitas y se convirtió en uno de los primeros virales verdaderamente masivos de Internet. La gente parodió este vídeo hasta la saciedad y, todavía hoy, sigue estando presente en el imaginario colectivo.

Edgar, el protagonista del clip, a pesar de que por aquel entonces ‘desapareció’, hoy es todo un reputado youtuber que acumula ya casi 300.000 seguidores en su perfil (que no está nada mal, la verdad).

Aquella fama repentina e imprevista le ha permitido ser una figura muy conocida, pero… ¿qué pasó realmente en aquel divertido vídeo? ¿Por qué el pobre de Edgar fue a parar al fondo de aquel río entre gritos y lágrimas?

La historia real

“Estábamos en un rancho con la familia, era un rancho en donde nacieron mis abuelos, mucha paz y tranquilidad y no teníamos nada que hacer, simplemente era comer, estábamos aburridos y no sabíamos qué hacer, entonces dijimos: ‘¿Por qué no grabar una película de piratas?’”, comentó en un vídeo publicado ya hace unos tres años.

Al parecer, junto a su hermano y unos primeros, fueron a un riachuelo cercano a ‘jugar a los piratas’ y, sin motivo aparente, uno de los amigos de su primo decidió tirarlo al río, generando así la mítica escena que todos conocemos.

“El agua estaba llena de popo de vaca, llena de algas de río, estaba lleno de puras cosas verdes, pura popo, estaba vomitando, imagínate cómo olía, estaba muy sucio”, explicó el involuntario protagonista de esta situación.





Edgar explicó que, durante un tiempo, el grupo de niños decidió guardar silencio respecto a lo que había ocurrido… pero, cuando subieron el vídeo a Internet y se acabó viralizando, sus padres, finalmente, se enteraron de lo que había ocurrido.

Un giro radical en su vida

El joven explicó también que, a partir de ese momento, su vida cambió por completo: lo identificaban por la calle, lo seguían en el colegio y todo el mundo le gritaba la mítica frase de ‘ya wey’.

«La gente me veía como ese gordito que se cayó. Ni siquiera me veían como quién era yo», reconocía. A pesar de todo eso, por lo que podemos ver, las cosas positivas que le ha traído todo esto superan a las negativas (suponemos que es uno de esos casos en los que ‘no hay mal que por bien no venga’).

 

De Youtube a Instagram

Él lleva un tiempo ya apartado de Youtube, pero sigue muy activo en el resto de sus redes sociales, sobre todo en Instagram, donde tiene ya más de 8.000 seguidores. Según el propio Edgar ha contado recientemente, pronto volverá con todo para mostrarnos los proyectos que ha estado preparando estos últimos años.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Edgar? ¿Os acordáis de este vídeo cuando se viralizó en su momento? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: Revista Fama.

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