Mikishi es una influencer japonesa que, tras una larga temporada y una inversión de 4 millones de yenes (lo que serían más de 32.000 euros), ha conseguido recuperar su autoestima y sentirse a  gusto con su apariencia.

Su viaje con las operaciones empezó justo después de graduarse en el instituto; desde pequeña quería ser modelo, algo que le confesó a una compañera, pero esta desveló su secreto y sus compañeros de clase empezaron a hacerle bullying e incluso le preguntaban si se había mirado al espejo.

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Fue entonces cuando Mikishi (@Qpr_7 en Twitter) empezó a acomplejarse por su aspecto, algo que no le había sucedido nunca, y le asustaba compartir sus aspiraciones y sueños con su entorno.

«Odiaba tanto mi cara que no quería que la gente la viera, así que no me gustaba salir a la calle o subir al tren. Por eso incluso hice que mis padres me recogieran de la escuela en coche«, explica Mikishi.

Todo esto le afectaba mentalmente y le provocaba una inestabilidad emocional que afectaba a su bienestar y a su día a día. «Además, mi mente era muy inestable y de repente podía empezar a llorar en mitad de clase. Pensé que no podía seguir viviendo así, y cuando me graduara estaba preparada para dejar de ver a mis amigos«.

Mikishi le explicó a su madre lo mal que lo estaba pasando y que había pensado en operarse; su madre, al escuchar a su hija y darse cuenta de lo que suponía para ella, no dudó en pagarle las cirugías que necesitara siempre y cuando visitaran a un doctor antes.



Tras la primera cirugía, empezó a pensar si no era lo suficientemente bella; no salió de casa durante tres meses y cayó en depresión. Al encontrar trabajo en una oficina gubernamental, poco a poco fue socializando de nuevo pero aún no se sentía segura de su apariencia, así que recurrió a la cirugía plástica otra vez.

Dicho y hecho, se operó los ojos, los párpados, la nariz y la mandíbula, entre otras partes de su cuerpo. No solo encontró la autoestima que necesitaba, sino que también ha encontrado una profesión; actualmente es directora de una compañía que asesora a las personas sobre la cirugía plástica.

A sus 25 años, se ha sometido a cirugías por un valor de 32.000 euros y, aunque afirma que se ha gastado mucho dinero, está convencida de que ha valido la pena porque ha cambiado su vida por completo.

Lo primordial es sentirse a gusto con uno mismo; cada persona es un mundo, y la cirugía estética puede ser muy útil para tratar la autoestima de algunas personas, pero no para todas y, por supuesto, no es la única herramienta.  Es importante vigilar que la cirugía no se convierta en algo excesivo; lo mejor es consultar con un psicólogo que nos ayudará a determinar si estamos ocultando algún tipo de problema más allá de la inseguridad corporal.

¿Os ha sorprendido su historia?

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Fuentes: Twitter @Qpr_7 – odditycentral – 20minutos