La segunda temporada de ‘La isla de las Tentaciones’ está siendo de todo menos calmada. Ayer, en la tercera gala, tuvimos de todo: las primeras infidelidades, un abandono y una infracción de las normas del programa… y es precisamente en esto último que nos centraremos hoy.

Melyssa, después de ver lo que estaba haciendo Tom con sus tentaciones, decidió escaparse de su villa e ir hasta donde estaba su novio, saltándose las cámaras de vigilancia y las normas del programa, montando así un espectáculo que no tiene antecedentes en el reality (el hecho de que solo haya una temporada puede que influya en esto también).

Desconocemos cómo se solucionará esta anécdota, ya que el programa ha asegurado que saltarse las normas tendrá una notoria consecuencia. Pero lo más destacable de todo es que, para llegar de una villa a otra, la concursante tuvo que sortear una gran distancia, atravesando un camino lleno de obstáculos, en plena noche y sin casi ninguna referencia de lo que es un lugar aislado en República Dominicana. Lo cierto es que tiene mérito.

Al principio de esa fatídica noche, Melyssa ya había avisado de que tenía intenciones de escaparse de la casa e ir hasta la villa de Tom para ‘montarle un pollo’. Sus compañeros intentaron disuadirla, pero la idea se le quedó incrustada en la cabeza.

Recordemos que los dos espacios que se utilizan para la grabación son Villa Playa (chicas) y Villa Montaña (chicos), ambas localizaciones está situadas en una zona que está completamente plagada de villas de lujo en un recinto llamado Las Nómadas.

Los concursantes, en principio, no saben dónde están situadas ambas villas, por lo que no tienen apenas referencias para orientarse… pero Melyssa lo consiguió, atravesando 400 metros entre palmeras, casas de lujo y penumbra.



Para llegar hasta ahí, las únicas explicaciones que se nos ocurren es que haya preguntado a alguien de la zona, a los guardias de seguridad, o bien se haya guiado por las luces y el ruido de la música… pero, aun así, no sería nada fácil.

Si vemos el recorrido que hay que hacer desde la vista aérea de la zona… lo cierto es que no es nada sencillo: debemos torcer varias esquinas en un recorrido que va del sur hacia el norte de la urbanización, y atravesar así una veintena de villas. Otra opción sería recorrer la costa y saber exactamente dónde girar para reincorporarse a la urbanización. Villa Montaña, además, está ‘custodiada’ por unos 3.000 metros cuadrados de jardín tropical.

Ella montó el plan perfecto: la gente se pensaba que ella estaba llorando a lágrima viva en su habitación, por lo nadie iría a molestarla. Aprovechó eso para, en una franja de unos cinco minutos, hacer todo el recorrido hasta la otra villa y ‘estropearle’ la noche a Tom, la que, por lo que parece, es ya su ex pareja. Tanto a sus compañeras como a la dirección del programa se les pasó por alto la ausencia de la concursante.

Ella misma se delató, pegando unos cuantos gritos en los exteriores de la Casa Luz, que es como se llama realmente la residencia de Villa Montaña. Después de unos cuantos insultos, la organización del programa consiguió llevarla de vuelta a Villa Playa.

En lo referido a las consecuencias que tendrá que asumir Melyssa por saltarse las normas del programa… tendremos que esperar al próximo capítulo: “Has cometido un grave error, para ti y para el programa. Saltarse las normas de La isla de las tentaciones tiene graves consecuencias“, le aseguró Sandra Barneda.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta ambiciosa aventura a través del paraíso? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: 20 minutos.