Siempre os traemos ejemplos de tatuajes molones que vemos por ahí y que nos encantan, pero hoy haremos algo un poco diferente. Para conocer más en profundidad el apasionante mundo del arte con tinta sobre la piel, hemos decidido poner a prueba algunos de los mitos más recurrentes sobre el mundo del tatuaje.

¿Es cierto que si estás embarazada no debes tatuarte? ¿La tinta blanca duele más? Todo esto y mucho más encontrará una explicación en este artículo. Acompañadnos.




1No podrás donar sangre

Tenemos que empezar desmitificando esto: si cumples todos los requisitos para donar sangre, puedes hacerlo aunque estés tatuado. Evidentemente, si un tatuaje mal hecho te produce una infección sanguínea, no podrás donar. Por lo general, si el tatuaje está hecho desde hace 6-12 meses, dependiendo del país, la persona ya puede donar como cualquier otra, ya que se habrá descartado cualquier infección.




2Tatuarse si se está embarazada

Hacerse un tatuaje en sí no supone ningún tipo de diferencia si llevas un bebé en tu interior o no. El único peligro, por decirlo así, es si el tatuaje se te infecta y dicha infección te llega a la sangre. Pero es que esto podría pasarte con cualquier otra herida.

Algunas recomendaciones que se hacen son no hacérselo en la zona de la espalda donde podrías recibir la epidural el día del parto y hacérselo al menos 30 días antes de dar a luz para que todo esté bien cicatrizado y no resulte molesto durante la labor de parto.

3Los diabéticos no deberían inyectarse

Una persona diabética puede tatuarse… lo único que se recomienda es que lo haga en zonas del cuerpo con bastante riego sanguíneo, y que no se tatúen en la zona que se inyecten la insulina.

Evidentemente, si el paciente tiene una diabetes descuidada y descontrolada, puede que su capacidad de cicatrización sea deficiente, en cuyo casi sí se recomendaría abstenerse de hacerse el tatuaje.


4Hay partes del cuerpo que duelen más

Esto es cierto. Partes con poca grasa, pegadas al hueso o con muchas terminaciones nerviosas pueden doler (bastante) más: axilas, costillas, tobillos, senos, codos, caderas, cuello o rostro. Si eres una persona muy aprensiva, evítalas.

5Las personas con tatuajes no pueden hacerse resonancias magnéticas

Eso es un mito. Se creía que los componentes metálicos de la tinta podían interferir con la resonancia, pero esto resultó ser falso: un estudio realizado por el Instituto Max Planck, en Alemania, llegó a la conclusión de que el efecto es mínimo, prácticamente irrelevante.

6Los tatuajes blancos duelen más

La tinta blanca, por lo general, es la que se utiliza al final para hacer los brillos y los detalles más mínimos, cosa que hace que la zona ya esté muy sensible por el resto del tatuaje. Todo esto provoca la sensación de que la tinta blanca ‘duele más’… pero es una sensación errónea.

7La hemofilia es un impedimento para tatuarse





Este sí es un punto a tener en cuenta. La hemofilia es una enfermedad que dificulta la cicatrización del cuerpo y que, por lo tanto, dependiendo del grado que tengamos, será aconsejable no tatuarse, ya que la herida provocada podría tardar demasiado en cerrarse y acabar infectándose. En cualquier caso, por muy bajo que sea el grado de hemofilia que tenemos, deberemos consultar con nuestro médico antes de hacernos nada.

8Tatuarte evitará que consigas trabajo y que asciendas

Los tatuajes cada vez están más normalizados. De hecho, son muchos los actores y empresarios que lucen tatuajes con orgullo. Evidentemente, idiotas hay en todas partes, y sí se siguen dando casos de discriminaciones por llevar tatuajes. Tiempo al tiempo.

9La misma aguja para varios clientes

Esto es impensable. Sería una de las negligencias más graves que podría cometer un tatuador, por lo que nadie en su sano juicio lo haría. Todo el material utilizado para el tatuaje se renueva con cada cliente: mascarilla, agujas, guantes, etc. Eso sí: ve solo a profesionales.

10Los tatuajes no se pueden borrar

Esto es una verdad a medias. Actualmente, existen técnicas láser para poder borrarlos… aunque rara vez el borrado es completo. Además, queda una cicatriz que resulta visible a relativa simple vista. Las tintas negras que ya tienen años en la piel son las más fáciles de borrar, pero no pasa lo mismo con las amarillas, naranjas o verdes, que cuestan más de desvanecer completamente.

A vosotros, ¿os la habían colado con alguno de estos mitos? ¿Alguno más que os gustaría que investigásemos? 



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Fuente: Genial.